martes, mayo 09, 2006

Fundayacucho II. Contrato y pagos.

En mi entrada anterior, hablaba sobre los problemas que enfrenté con Fundayacucho para poder hacer mi doctorado y mi reacción ante el nuevo anuncio sobre la eliminación de los pagos para aquellos que fuimos beneficiados con esos créditos. El usuario anónimo tuvo la bondad de dejarme unas declaraciones del presidente de la Fundación con respecto a los créditos (acá, originalmente acá). En este post hablaré un poco de como se llega a ser beneficiario (o al menos como era), y como se comporta Fundayacucho cuando estás afuera.

La Selección.

Hasta hace poco, se hacía una prueba de admisión en la que el concursante debía demostrar su capacidad en lenguaje, matemáticas y razonamiento lógico, tal como en la Prueba de Actitud Académica. El resultado obtenido en la prueba, junto con las notas obtenidas en la universidad (postgrado) o en el liceo (pregrado), y la información socio-económica del entorno familiar, la Fundación evaluaba la idoneidad del concursante para ser beneficiado con el crédito educativo. En mi opinión, la prueba de admisión era el elemento con mayor peso durante esta fase.

Aprobada la prueba, el aspirante debía someterse a una evaluación socio-económica con el fin de determinar si el apoderado y/o fiador podía pagar a largo plazo el monto del crédito. Y he aquí el problema para los estudiantes de bajos recursos que aprobaban la prueba: tenían talento más no patrimonio, ergo, debían hacer un milagro para tratar de probar que en caso de problemas alguien los respaldaría €conómicamente.

El Contrato.

Una vez demostrado que el fiador puede cubrir el monto que se le va a prestar al aspirante, se procede a la firma del contrato. Éste tendrá todas las características de un contrato leonino (así lo definió un abogado al que se lo hicimos ver), pero como es con el estado eso es OK, ¿verdad?. Entre las claúsulas del contrato están:
  • Retorno al país inmediatamente terminados los estudios (no olvidar traer notas y título, por favor).
  • Se obtiene un año de gracia antes de empezar a pagar. Eso sí, para el cálculo de las mensualidades, los intereses generados durante ese año están incluidos.
  • Existe un tope (14%) de los intereses a ser pagados.
  • Se puede obtener hasta un 25% de descuento en la deuda si se logran obtener buenas notas, un empleo dentro de un organismo público (preferiblemente una universidad) y se paga puntualmente (¡yupiii!).
  • Se debe estar en el país por un período igual al tiempo financiado en el exterior. El mínimo establecido en mi contrato es de dos años; para el 2003 era de tres.
  • En caso de no querer retornar al país, se debe pagar el doble del monto prestado más intereses.
  • Si algo no es dicho explícitamente en el contrato, Fundayacucho tiene la potestad de decidirlo en base a su reglamento.
Bajo esas condiciones se acepta el financiamiento. Por supuesto, una vez aceptado, falta la parte en que Fundayacucho comienza a dar los reales, ¿no?. Ehh..., no.

Fuera del país...

Una vez firmado el contrato, el aspirante beneficiario habrá escogido el país, la universidad y el curso que desea hacer (obviamente, eso aparece en el contrato). Es importante destacar que Fundayacucho NO PAGA cursos de idiomas, así que si el aspirante desea ir a un país cuya lengua no conoce, deberá proveer él mismo los reales de los cursos de idiomas. En otras palabras, si sólo hablas español, piensa en función de Latinoamérica y España.

Cabe resaltar que es el beneficiario quien debe ocuparse del proceso de admisión a la universidad donde desea estudiar: traducción y envío de notas, así como cualquier otro requisito requerido por la institución donde se desea estudiar.

Llegado el momento de la partida, el beneficiario debe portar consigo una buena cantidad de divisas, o tener a alguien que se las envíe puntualmente, porque Fundayacucho tarda hasta tres meses, o más, en enviar la primera mensualidad. Y en algunos casos puede tardar hasta un año en pagar la matrícula de la universidad (ambas experiencias fueron vividas en carne propia por este servidor).

Regresando al país.

Concluido el postgrado, es hora de coger maletas y regresar a Venezuela. Cierto, se puede retrasar la partida, pero para hacer eso se debe justificar la prolongación de tu permanencia: pasantías y extensión de los estudios (de master a doctorado) te permiten obtener un permiso, sólo que este debe ser aprobado por las autoridades de la Fundación.

Si después de todo, decides regresar, la Fundación se encarga de decirte que ellos no pueden ayudarte a obtener un empleo, eso depende de ti, aunque agradecen que tú les des tus datos y así ellos puedan darle tu CV a aquellas empresas del estado que soliciten empleados con tu perfil. La verdad verdadera: debes mover el culo para conseguir un empleo, ellos NO te van a ayudar con eso.

Trampas y tramposos.

La solicitud de permiso para permanecer fuera es el proceso que los pendejos (o sea, yo) hacen para tratar de prorrogar su retorno al país. Otros más vivos usan otras técnicas, como presentarse y luego irse (a veces los controles son muy malos), utilizar cartas de trabajo falsas (aparece como si estuviera trabajando para alguna compañía pero en realidad no es así), o simplemente esperan a que los llamen (raras veces ocurren). Las veces en que la Fundación mueve un dedo es cuando te haces notar: pides un permiso o dejas de pagar las mensualidades. En otros casos, los beneficiarios consiguen becas en el sitio en que se encuentran y cancelan su contrato, aunque se vean obligados a regresar por haber sido financiados parcialmente por Fundayacucho. Hay un último grupo que tarda en regresar porque técnicamente no han culminado sus estudios: han culminado sus materias pero no les han fijado la fecha de defensa de tesis, así que usan ese argumento para permanecer en el extranjero. Lo peor de eso es que es verdad porque algunas instituciones tardan meses en asignar la fecha de la defensa, lo que les permite a estos estudiantes conseguir un trabajo en el país que los hospita.

Un punto importante sobre el trabajo en el exterior: no todas la compañías están dispuestas a contratar personal extranjero. Esto se debe a que el papeleo puede ser muy complicado por lo que sólo compañías muy grandes, como las petroleras, se toman la molestia de contratar extranjeros.


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4 comentarios:

  1. Habria que ver como eran las condiciones en tiempos de CAP, pero me imagino que eran tan suaves que Venezuela costeaba los estudios y el beneficiario despues terminaba trabajando en el exterior (y no por "antipatriota", sino tambien porque hacer una revalida en Venezuela eran tan engorroso para un becado como para un extranjero).

    Entonces endurecieron las condiciones al punto de ser "leoninas" como bien dices. Pero el que quiere come con el diablo...

    Saludos.

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  2. En eso tienes razón Klaus: nadie me puso un revólver en la cabeza para aceptar las condiciones de Fundayacucho, pero es importante divulgar que es lo que a uno le espera cuando firma ese contrato

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  3. Por cierto, recuerdo el caso de un profesor de historia que tuve en la universidad hizo su doctorado en España en la época de CAP. Él decía que Fundayacucho era un despelote, tanto así que tuvo que ir a presentarse a la funación para decirles que el ya había terminado y que debían dejar de pagarle la beca. Para que veas.

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  4. Caundo yo era chama, era la epoca de CAP y sus FUNDAYACUCHO, como fui una niña muy avanzadita para la edad, recuerdo a mi papa haciendo comentarios sobre las becas que daban, algo asi como estudiar jardinería en el sahara, los tipos pura rumba, nada de rendimiento. Ya en mi adolescencia,una amiga se fue a hacer un postgrado de museologia en Francia, se moria por trabajar en venezuela, pero no consiguo trabajo, incluso le envio una carta a la judía que se creía dueña del arte en el pais (si, esa misma que todos glorifican) y con el mismo descaro le dijo que no, asi qeu la caraja SE TUVO QUE IR del pais a trabajar a NEW YORK, y te estoy hablando de mediados de los 80.Pero en esa época era pura beca, no crédito.

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