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sábado, diciembre 31, 2011

Retomando el blog.

Después de tres años y medio decido retomar el blog. Realmente lo dejé porque no me sentía motivado a escribir luego de mi retorno a Venezuela, a pesar de haber experimentado algunas cosas que me han hecho mentar mucha madre y molestarme enormemente por haber regresado, pero parafraseando un comentario que me hizo un español sobre los gallegos, decidí no quejarme y emigrar nuevamente. Así es, una vez más mi esposa y yo hemos decidido tomar nuestras pocas cosas y arrancar a otras tierras, esta vez a la lejana Australia, la cual a mi entender no queda cerca de nada.

Pero volviendo al blog, decidí cambiar el look así como actualizar mis enlaces, los cuales están muertos en su mayoría: al parecer luego de 2009 y 2010 muchos de los blogs que seguía desaparecieron o simplemente fueron presa del letargo como el mío.

Aprovechando que estamos a fin de año, veo lo ocurrido desde 2008, cuando regresé al país y lo poco que me queda para irme de éste: pude conseguir trabajo  no exactamente el mejor pagado del mundo pero nos sirvió para pagar el grueso de esta aventura; lamentablemente para mi esposa no fue el caso, quien ha pasado este tiempo prácticamente desempleada, a pesar de haberse esforzado en conseguir trabajo en diversas áreas; soy papá de una bella niña de año y medio, y estoy esperando a otra que nacerá en tierras australianas. Siento que he crecido como persona y he aprendido a amar más a mi país en este tiempo, pero también me he dado cuenta que no me gusta vivir aquí, dado que me siento asfixiado, y veo muchas cosas de carácter político que no me agradan, de hecho, esa es otra razón por la que no he escrito mucho en el blog: trabajo para el gobierno. Así es, trabajo para el gobierno y me he disfrazado de rojo para ir a concentraciones y todo, con la finalidad de mantener ese trabajito que permitirá que mi familia y yo emigremos. Fue duro conseguir ese trabajo, y de nada ha servido (como lo atestigua mi esposa) estar bien preparado en este país, al parecer es más bien un obstáculo, tanto en el sector público como en el privado, y por consiguiente hay que cuidarlo (una dosis sana de paranoia nunca está de más). Por lo pronto, mi carta de renuncia se acerca y a pesar de haber tenido unos compañeros excelentes de todas las dos corrientes políticas existentes no me gusta estar con eso de disfrazarme de rojo e interrumpir mi trabajo para ir a una marcha, pero sigamos con otras cosas más agradables.

Por ahora este es el retorno del blog, y el comienzo de una nueva aventura en la que participa mi creciente familia. Viendo las cosas en perspectiva, nunca pensé que me tocaría rodar tanto y por tantos lugares.

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sábado, abril 14, 2007

Ley Seca.

La semana pasada, Semana Santa, el gobierno venezolano decretó ley seca, es decir, la prohibición total o parcial de la venta de bebidas alcohólicas a nivel racional. Dicha medida significaría una restricción total Jueves y Viernes Santo, así como el Domingo de Resurrección, mientras que los otros días la venta de alcohol se haría durante un tiempo limitado. La razón fundamental de dicha medida fue la de disminuir los accidentes de tránsito provocados por el alcohol, y similares. Es decir, protegernos de nosotros mismos. ¡Cuanta generosidad del gobierno!. El detalle está en que dicha medida fue una soberana tontería. ¿Razones?, ¡muchas!, para empezar lo que lograron fue que la gente se aprovisionara de caña con suficiente tiempo como para sobrevivir el toque de queda cañero. Como lo reportó el compañero mamarracho Slave: "TODO EL MUNDO BEBIO CAÑA IGUAL QUE CUALQUIER OTRO DIA". Por supuesto, dicha medida fue un éxito y produjo una significativa disminución de los accidentes de tránsito. Si me permiten ser un poco cínico, ¿alguien esperaba que el gobierno dijera algo distinto?, desde siempre los operativos son un éxito en este país, y siempre hay menos víctimas que el año pasado. Esto no es una invención de este gobierno, aunque se debe notar que todos sus planes son exitosos, ¿no se han fijado?, siempre tienen éxito, nunca fallan, nunca hay problemas, todo va del carajo. La planificación perfecta, pero divago, ese no es el tema.

Pero, ¿cuál es la razón de la prohibición?, ¿protegernos?, ¿es que acaso la ley de tránsito no contempla castigos para la gente que conduce en estado de ebriedad?, ¿es que poniendo mil alcabalas acaban con el problema?. La medida es tonta por la simple razón que no ataca el problema de fondo: nuestra irresponsabilidad al beber licor. Prohibiendo la venta de licor no logras que la gente beba menos, logras que la gente se las ingenie para seguir bebiendo. Hasta que no se acepte que no se debe beber cuando se maneja, las cosas no van a cambiar.

Otro punto interesante está en estas declaraciones del presidente:

"El alto consumo de alcohol que presentan los venezolanos, debería dar verguenza(sic), pues cuando se conecta con los accidentes de tránsito se convierte en un problema de salud pública."


Me parece que el presidente ha pasado demasiado tiempo con sus panas musulmanes, porque en otros países del orbe se observan problemas similares con el alcohol, o consumiendo tanto o más que nosotros no se observan éstos. Por ejemplo, en Italia es normal que la gente beba bastante licor, así en el almuerzo vez como un obrero o un empleado de una oficina cuando almuerzan pueden llegar a beber un litro de vino, tranquilo y nadie los llama borrachos; puedes ir a un parque con unas birras y sentarte tranquilo sin que te vean como un borracho. En cambio, en Inglaterra los sábados por la mañana es normal que encuentres restos de vómito en las aceras cercanos a bares y similares, donde los parque ponen muy en claro que beber una cerveza ahí te puede constar una multa de £400. Y ambos países presentan un altísimo consumo de alcohol, lo único que cambia es la actitud hacia éste. Así que si quieren que la gente deje de beber alcohol o sea más responsable, lo que se puede hacer es educándola y haciéndole tener conciencia, de otra manera nanay.

A los que dicen que el asueto de Semana Santa hay que eliminarlo si lo que uno va a hacer es echarse caña, les digo: ¡ÉCHENLE BOLAS!. Vamos, elimínenlo, a fin de cuentas, ¿no somos un país laico?. Como tal no tendríamos que celebrar fiestas religiosas. Esperaré sentado.

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domingo, marzo 25, 2007

Exótica Italia: El Bar

A modo de introducción...

Una de las cosas que me proponía al comenzar este blog era hablar sobre el shock cultural que implica vivir como extranjero en Italia, en particular un extranjero que viene de Venezuela. Me he alejado de esta idea inicial debido a que uno no es una isla, dado que siempre se querrá dar una opinión sobre lo que sucede en la tierra de uno, aunque sea como un desahogo ante la frustración de no tener interlocutores. También he hablado poco de lo que ocurre en Italia, en parte porque de alguna forma me siento poco afectado por lo que aquí sucede, aunque cada vez que leo sobre la política local, no puedo dejar de sentir un gran desprecio por los políticos locales, así como una gran admiración por el pueblo italiano quienes echan pa'lante a pesar de ellos. Por eso he decidido comenzar esta pequeña sección agrupada dentro de la etiqueta que da nombre al título.

Sin más preámbulos, y con mucho de humildad, comienzo a hablar de esa pequeña institución italiana que recibe el nombre de "bar".

El Bar.

Dentro de cada país hay un tipo de local con el que siempre te encuentras, no importa si estás en una ciudad importante o en un pueblo perdido en el medio de la nada. Es un tipo de negocio que refleja un poco la idiosincrasia de las personas de ese país, produciendo en el lugareño una sensación de seguridad cada vez que lo ve, una sensación que le dice, de forma inconsciente, estoy en mi país. Y al extranjero le susurra al oído "¡qué folclórico!, how typical and autoctonal!". Para uno, el venezolano, podría ser esa panadería donde no sólo consigues pan sino en casos extremos puedes hasta conseguir pañales, o la arepera que se mantiene abierta 24 horas al día esperando clientes. En otras latitudes observamos cosas similares, como el pub inglés o el café francés. En Italia, nadie se pone de acuerdo: algunos dirán que son las trattorías (pequeños restaurantes familiares), otros pensiones y hosterías, incluso las iglesias. Mi madre diría "ese pocotón de edificios viejos". Yo propongo el bar.

El bar en Italia es como una institución, porque en cada pueblo, por pequeño que sea, siempre hay uno, junto a la iglesia y la plaza. Es más, en pueblos donde no hay iglesia, hay bares. Entonces, ¿qué hace un bar tan especial?, tres cosillas: café, licor y comida. Es alrededor de esta trinidad en torno a la cual se desarrolla la cultura italiana, todo lo demás son accesorios. ¿Fútbol?, se ve en el bar con los amigos tomando cerveza; ¿fórmula 1?, en el bar, tomándose un café; ¿trabajo?, desayuno antes de ir, almuerzo al mediodía y cena después de éste; ¿a conversar con los panas?, por supuesto en el bar, con comida y bebida. Es aquí donde la cotidianidad italiana se observa en su estado más puro y concentrado.

El ritual del desayuno.

Cuando se piensa en un bar, normalmente se piensa en un sitio abarrotado de licores, con una barra, donde ponen música y sirven pasapalos (comida para picar). Aplicar esta definición a un bar italiano es, simplemente, no hacerle justicia, porque aparte de lo anterior, en un bar puedes también comprar el periódico, los tickets del transporte público, timbres fiscales, cigarrillos, café, sal, billetes de lotería desayuno, almuerzo, cena, ticket de estacionamiento, dulcitos, caramelos para el mal aliento, tarjetas de cumpleaños, helados, y un largo etcétera. De todo como en botica, como diría mi abuela.

Es en este sitio donde vemos la más grande decepción gastronómica que nos puede regalar Italia: el desayuno. Para ser un pueblo famoso por su buen comer y beber, los italianos comen un desayuno verdaderamente pobre que consiste básicamente en croissants (cachitos) y café, sea negro o capuccino (más información sobre el como beben café en Italia por acá). Si a esto lo comparamos con un desayuno típico venezolano (arepas o empanadas rellenas con caraotas, carne, queso, etc.) o británico (huevos fritos, pan tostado, tocineta, frijoles, morcilla, tomate y/o hongos), es difícil no sentirse decepcionado. Pero lo que le echa sal a la herida es el llamado fascismo gastronómico local (para usar una frase del escritor italiano Beppe Severgnini) en donde tomar un capuccino con otra cosa que no sea dulce es mal visto, como cosa de turistas, ¡o incluso peor, como cosa de turistas alemanes!.

Por otro lado, según los entendidos el verdadero café se bebe en el bar, porque es ahí donde se encuentran las máquinas de espresso, las cuales permiten obtener todo el sabor del café. Con el riesgo de sonar herético, un café de buena calidad tiene siempre buen sabor sin importar cómo es hecho. Y sin realmente se quiere probar un café fuera de lo normal se debe ir a una torrefazione, no a un bar.

Y para el almuerzo, vorrei delle tagliatelle al ragù, grazie.

Originalmente, los bares no servían almuerzo, como mucho hacían sándwiches o servían tortas saladas, con el tiempo y la actual crisis, muchos bares comenzaron a servir un verdadero y propio almuerzo. Es cuando aparecen dos términos que diferencian los bares entre sí: "tavola fredda" y "tavola calda". La "mesa fría" indica que el bar en cuestión sólo sirve comida fría, como sándwiches (aunque se calienten en una plancha) y ensaladas, mientras que la segunda, la "mesa caliente", indica que se sirven platos calientes, por lo general pasta, algunas ensaladas y algunos platos de carne, como milanesa o tortilla. En una tavola calda también se consiguen los mismo productos que en una tavola fredda. Ambos negocios tienen un particularidad: la comida es limitada. Por lo general se almuerza entre 12:00 PM y 2:00 PM, así que los dueños de estos negocios piensan que fuera de este horario, sobre todo después de las 2:00, la gente no come, lo que hace que a medida que uno se acerque a esa fatídica hora, menos opciones hay para escoger. Lo que hace esto más interesante es que los platos están a la vista, es decir, uno va al mostrador, selecciona lo que quiere comer y luego te lo sirven, no hay menús, porque los menús son cosas de restaurante, no de bar.

Después de la hora del almuerzo, se observa la llegada de los parroquianos del lugar: personas jubiladas, que se dedican al deporte nacional de hablar mal de los políticos y a jugar cartas, incluso algunos vienen con los nietecitos. También en un esquina, puede observarse la máquina traganíqueles, donde una persona con mucha plata que perder y poco sentido común, se dedica a apostar toda la tarde. No siempre es el mismo, pero siempre se puede encontrar a uno.

De noche todos los gatos son pardos...

Durante la noche se observa una última categoría de bar: los de moda. En estos sitios es donde la gente va a ver y a ser visto. ¿Qué los diferencia de cualquier otro bar?, nada, que están de moda, porque servicio, decoración y oferta son iguales a los de cualquier otro, aunque normalmente abren a partir del mediodía. Cerca de mi casa hay uno, y sinceramente, no sé que le ven de especial. Aparte de estos, el bar tradicional abre sus puertas hasta no muy tarde, como hasta las 9:00 PM o 10:00 PM, ¿la razón?, han estado abiertos por más de 12 horas y los trabajadores quieren irse a su casa. Por supuesto, a esta hora no sirven cena, quizás algunos pasapalos, y es cuando comienzan a hacerle honor a su nombre y los clientes que llegan comienzan a ordenar licor. Es en este punto en donde nace una de las grandes invenciones milanesas: el aperitivo.

¿Qué es un aperitivo?, originalmente el término hacía referencia a las cosas que te daban para acompañar la bebida, como aceitunas, papitas, encurtidos, etc. Actualmente así se denomina a la combinación entre una "happy hour" y un "all you can eat", y funciona así: todas las bebidas y cócteles en el menú cuestan lo mismo, y con el pago de una de ellas, se puede ir a comer todo lo que uno quiera en el buffet del bar. Dependiendo del target de la clientela, los precios y la comida cambiarán: por €6, además de la bebida, uno puede esperar queso, embutidos, pizza, pasta fría, ensalada y papas fritas; por €7 mejora la bebida, y los embutidos empiezan a ser más finos, así como puedes esperar platos calientes; por encima de los €10 puedes prepararte a comer como un rey. Obviamente estos precios están sujetos a variaciones subjetivas, tales como si el lugar está de moda, la ubicación del mismo, si es frecuentado por turistas, y un largo etcétera. En Milán se pueden encontrar excelentes aperitivos en la zona de Brera y en algunos bares alrededor de la catedral (Il Duomo). Algunas discotecas también ofrecen aperitivos pero hasta cierta hora (como hasta la medianoche). Es importante destacar que no todos los bares hacen un aperitivo decente, algunos se limitan a poner bandejas con papitas fritas y algunas aceitunas y no hacen "happy hour", esos son los que viven de la gente que viene durante el desayuno o el almuerzo.

Otras cosillas...

  • Los bares pueden confundirse con cafés, el hecho que tengan mesitas en la calle, y un aspecto que recuerden a esos sitios es la forma italiana de producir confusión en los extranjeros.


  • Todos los bares sirven helados, sean éstos industriales o artesanales. Durante el invierno hacen chocolate caliente.


  • Hay italianos que sostienen que la esencia del bar típico se ha perdido, dando paso a locales artificiales. Para el ojo poco entrenado, es prácticamente imposible notar la diferencia entre ambos (llevo casi cuatro años acá y aun no puedo hacerlo).


  • Los bares de pueblo son idénticos a los de ciudad, la diferencia es que en los primeros todo el mundo se conoce.


  • No siempre ponen música, uno puede considerarse afortunado si ponen la radio.


  • No hay cadenas de bares, o si las hay no parece.


  • Hay bares especializados en vinos y en cerveza artesanal. Los primeros a veces reciben el nombre de enoteca, aunque pueden confundirse con los locales especializados en la venta de vino. Los segundos son llamados birreria.

lunes, octubre 02, 2006

Adaptación

Después de una visita de 3 semanas en el continente europeo, mis padres tomaron hoy el avión de regreso a nuestro país, Venezuela. De estas 3 semanas sólo 5 días no los pasaron conmigo, sino que fueron de viaje a España, específicamente a Barcelona y Madrid. En estos días fuimos a las ciudades que nombré en mi post anterior (Roma, París, Londres, Venecia, Florencia y Milán). Este viaje de mis padres me permitió notar como es difícil adaptarse a situaciones nuevas y como uno no está preparado para ver ciertos cambiamentos. Clarifico: mis padres nunca habían venido al viejo continente y la última vez que salieron fuera de Venezuela fue hace más de 20 años a Curaçao, Puerto Rico y Miami. Desde ese entonces mis padres sólo habían ido una vez a Cúcuta por unos días a comprar cosas de cuero. Es decir, no se habían sumergido en la experiencia que significa estar en una cultura totalmente distinta a la nuestra. Como podrán imaginar, mis padres no son ningunos jovencitos y ya son, aunque no lo quierean, bastante conservadores y con poca capacidad de adaptación.

El primer shock que recibieron fue a nivel del desplazamiento: cambiar el carro propio por el transporte público no fue fácil. En primer lugar porque cada vez que no se cuenta con un carro en la casa, mis padres se mueven en taxi, los cuales son increíblemente más asequibles en Venezuela que en Europa. Dígamos que mi madre aceptó a regañadientes usar trenes y metro sólo cuando le dije que una carrera podía llegar a costar entre €30 y €40.

Otro impacto estuvo en el café: no encontraron ningún sitio donde hicieran el café como les gustaba, salvo algunas excepciones en Italia donde se quejaron de lo fuerte del mismo. Porque la variedad de nuestros cafés (con leche, marrón claro u oscuro, grande o chiquito, etc.) no son del todo compatibles con la variedad italiana (macchiato, capuccino, café, etc.), francesa o inglesa (¡puaj!).

Y ya que hablo de café, fue difícil explcarles que en Italia, como en casi toda Europa (digo casi porque no sé si en otros sitios es así), las panaderías sólo venden pan. Quien haya ido a una panadería venezolana sabrá que estas no están muy lejos de ser minimercados.

Ni hablar de los precios de todo, especialmente en Londres, lo que hizo que mis padres se lamentasen de lo devaluado que está el bolívar y como su papel moneda tenía más valor como papel higiénico. Aunque la sorpresa mayo fue descubrir que los precios de la ropa eran similares o más baratos que en Caracas, lo cual hizo que de sus bocas salieran mentadas de madre al actual gobierno y a los anteriores, así como a los comerciantes venezolanos: los primeros por incompetentes y los segundos por especuladores.

Fue interesante oir sus opiniones, sobretodo lo referente a la política venezolana y su visión del futuro: la salida de Venezuela está en Maiquetía. Mis padres hablaban con temor del gobierno Chávez, de como cada día los impuestos y las leyes ahorcan a la gente y que los únicos que parecen que están mejorando su calidad de vida son los militares y los fanáticos chavistas (en la zona de Alto Prado donde viven, la mayor parte de los nuevos vecinos son militares o gente que trabaja de una forma u otra con el gobierno). Incluso mi madre decía que debía tener cuidado con lo que decía, el tono y de frente a quien lo decía debido a que nunca se sabe que va a pasar. De hecho, una de sus preocupaciones era nuestra re-adaptación a Venezuela: de poder salir tranquilamente a caminar por la calles de Milán a estar mirando para todos lados con miedo de ser asaltado, o la dificultad para conseguir trabajo y un largo etcétera.

Y es esa readaptación la que me preocupa: ¿podremos hacerlo bien o seremos como mis amigos que aun hoy ven con el rosa de la nostalgia el tiempo que hemos estado en Europa olvidando lo malo que pasamos acá?; una vez cumplido el tiempo exigido por Fundayacucho, ¿permaneceremos en nuestro país o iremos a otras tierras en busca de mejores oportunidades?. Sobre todo porque uno piensa que el proyecto (si es que alguna vez ha habido algo remotamente similar a un proyecto) de país que presenta el actual gobierno no incluye a quienes no nos sentimos representados por él. A mí esposa y a mí nos da un poco de miedo, porque como dije, a pesar de no tener mucho, a pesar de estar técnicamente pelando bola, acá en Europa vivimos con una cierta comodidad que vemos lejana allá en Venezuela. Todo es cuestión de adaptación. Y, tristemente el ser humano se adapta a todo, incluso a condiciones de vida que cree intolerables.


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viernes, abril 22, 2005

Un café, por favor...

Dedicado a RoRRo, y a su manía por el Mokacino de Nescafé.


¿Quién pone en duda que los italianos preparan uno de los mejores cafés en el mundo?, yo creo que pocos o nadie, ya que en estas tierras existe toda una cultura alrededor del café y como beberlo. No por nada los diversos términos para clasificar el café, y la forma de combinarlos, son italianos: espresso, el café corto y negrito; capuccino, él espumante con leche; latte, el con-lechito normal; y el favorito de RoRRo, el moccacino, café con leche y chocolate. El detalle está es que hay aun más tipos de café que los previamente nombrados, y que el tomador de café venezolano, va descubriendo con deleite a medida que se adentra en la cultura cafetera de este país. Esto no quiere decir que este servidor desprecie los sabores autóctonos de nuestro país, más bien al contrario; pero como buen venezolano, soy una persona ecléctica, es decir, me gusta unir lo mejor de ambas partes y ponerle el sello inconfundible del Made in Venezuela by venezuelans con mucho orgullo a todo lo que hago, tomo o como .



Un marrón oscuro, un teterito y un guayoyito, por favor.


Sirva la frase anterior para ilustrar como normalmente se pide un café en cualquier panadería, arepera, fuente de soda y/o restaurant (y afines) en Venezuela. Por supuesto, si vamos a un sitio que se las quiera dar de fino, pondrán también los nombres italianos nombrados previamente. El detalle fundamental es que todas las variaciones inventadas por nosotros o tomadas del extranjero vienen en tamaño grande o pequeño, es decir, siempre debes especificar cuánto de café quieres. Por dar un ejemplo, yo soy de los que pide un negro grande y oscuro para empezar el día (¡AAAAYYY, PAPA!, se partió esa galleta de soda), (sí, sé que suena mariquísimo, pero hablamos de café), es decir, una taza grande llena de café bien fuerte. Lo mismo podría ser un con-leche, un marrón o cualquier otra cosa que se nos ocurra con el café. En un país como Italia eso no es así. En las tierras de la pasta a cada tipo de café le corresponde un tamaño y tipo de taza, porque no es lo mismo la taza del capuccino que la del espresso, ambas son distintas, como distintos son los tipos de café. La de capuccino será grande, mientras que la del espresso será mínima y llena por la mitad (). Y es aquí cuando comenzamos con los tipo de café italianos...



Un caffè corretto, per cortesia...

El primer detalle al tomar un café, es saber donde vas a comprarlo. Sí, suena sencillo, pero recordemos que en Venezuela se puede comrpar café casi que en cualquier lugar: panaderías, pastelerías, bombas de gasolina, buhoneros, restaurants, etc etc etc. En Italia, se compra en el bar (sí, en el bar, donde venden birra, aguardiente, etc., ahí), ya que en panaderías, increiblemente, sólo venden pan, y en los restaurantes tienen su bar, donde te hacen el café. Además, el bar no tiene la connotación negativa que puede tener en Venezuela, es más, a mí me parecen los bares italianos más fuentes de soda que bares, porque hasta comida y helados venden. Sigo. Llegado a la barra del bar, llega el momento ms difícil: escoger de la lista que te vas a tomar. ¿Y qué hay en la lista?, pues aquí la tienen:



  • Espresso: café negro fuerte, en taza pequeña a la mitad.
  • Lungo: misma taza miserablemente pequeña, y se completa el café con agua caliente.
  • Doppio: dos shots de café en la misma microtaza.
  • Machiato: se completa la tazita con leche caliente y espumosita.
  • Marrocchino: se usa una taza de vidrio pequeña, se le pone chocolate en polvo en el fondo, se agrega el café, se completa con espuma de leche caliente, y se le echa chocolate en polvo.
  • Capuccino: taza grande, shot de café mas espuma de leche. Es importante notar que en Venezuela el con-leche se sirve así, por tanto, siempre hemos tomado capuccino y ¡no lo sabíamos!
  • Latte machiato: tazón de leche caliente con un shot de café.
  • Corretto: tazita miserable de café, completada con un chorrito de licor de u preferencia (¡EXCELENTE!)
  • Moccacino: café con leche y chocolate.
  • D'orzo: café hecho a base de cebada, negro y sabor horrible (¡PUAJ!)
  • Capuccino Veneziano: lo mismo que el capuccino normal, sólo que se le echa crema batida.


La variedad es grande, y más o menos estandarizada a lo largo y ancho de la península, aunque hay otras variedades que no conozco o no he probado o no he visto. Lo que sí aseguro, es que en tierras italianas no hay cadenas de cafeterías, simplemente porque hacen un café malo y extremadamente grande para el gusto local.



El Impacto


El primer impacto cuando uno pide un café acá, y te dan la miserable tazita llena a la mitad de café es pensar: ¡ME JODIERON!. Pero cuando ves que todo el mundo lo bebe así, tranquilazo, te quedas tranquilo. El segundo viene cuando decides pedir un capuccino, y lo que te dan es un vulgar con leche, como el que te sirven en cualquier en Venezuela, sólo que con mucha espmita. El detalle es que el capuccino se llama así porque al café con leche le pones un "capuccio" de espuma, lo que le da ese nombre y no crema chantyllí. El tercer y último impacto, es descubrir la enorme cantidad de licores que van bien con el café negro : amaretto, ron, whisky, licores amargos, grappa y un largo etcétera. Les recomiendo probarlo en casa, y que sólo le deben echar un chorrito, que es café con licor, no Kalúa


K-2, yéndose a tomar un macchiato en la máquina del café.^_^