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jueves, mayo 15, 2008

De regreso.

Después de varios meses redactando y corrigiendo, mi tesis de doctorado ya está lista, y sólo me falta defenderla la semana que viene. Dentro de pocos días podré agregar el título de doctor a mis tarjetas de presentación, o podré ser llamado con propiedad Dr. K-2 ;) (yo también tengo derecho a ser un poco vano). A pesar del esfuerzo hecho, no estoy del todo satisfecho con los resultados obtenidos, tanto a nivel personal como a nivel de la investigación. Pero al menos ya terminé. Espero poder publicar mis resultados en los próximos meses y justificar en algo tangible estos tres años y no sentir que los he perdido, haciendo algo que al final no me trajo satisfacciones.

Durante este período en el que blog ha sido totalmente abandonado, me he dedicado a buscar trabajo en Italia y partes circunvecinas. Lo que he descubierto es que mi CV no gusta mucho, a pesar de ser licenciado en química con un máster y ahora un doctorado. He descubierto que algunas compañías me consideran sobrecalificado, mientras otras desprecian los títulos ofreciéndome el mismo salario que se le ofrece a un recién graduado. En otras palabras, al salir a buscar trabajo estoy compitiendo con chamos a los cuales pude haber supervisado durante su período de tesis de grado. Excelente.

Otra cosa que he descubierto es que ha pesar de que Italia es un país que sufre de vejez crónica, una persona con 31 años y tres títulos bajo el brazo es considerado demasiado viejo para empezar a trabajar. Si a eso se agrega que soy extracomunitario, bueno, se hace cuesta arriba mi permanencia en este país.

Lo peor no es sólo eso, lo difícil que es conseguir empleo, sino que la actitud que industria tiene con respecto al trabajo en la universidad le pone un bello INRI al querer salir del mundo académico: según las personas en la industria con quienes he hablado, en la universidad se trabaja a velocidad de morrocoy o no se trabaja para nada. Cierto, mi esposa y yo estuvimos por acá echándonos aire en la cara por estos tres años... Esto en parte puede ayudar a explicar el divorcio que existe entre la industria y la universidad italiana, y el por qué existe tan poca investigación científica en Italia financiada por la industria. Pero de esto ya hablaré en un próximo post.

Por otro lado, durante este tiempo han pasado otras tantas cosas: protestas en el Tíbet, Berlusconi retornó al poder, Chávez amenazó a Colombia con una guerra y otras tantas cosas que hacen que la vida no sea aburrida. Entre esos acontecimientos, ocurrió algo muy interesante (al menos para mí): después de un año y un mes obtuve la renovación de mi permiso de residencia (permesso di soggiorno), el cual me dieron ya vencido. Esto es hecho, claramente, para recordarme la inutilidad y general incompetencia de la burocracia italiana y como hacen lo posible por tratarlo a uno como ciudadano de segunda. Por supuesto, no me quedó otra que volver a solicitar la renovación del susodicho permiso y hacer una serie de gastos que me son difíciles de cubrir porque la beca se nos terminó en marzo (el 01/03, no el 31/03) y ahora estamos viviendo (mi esposa y yo) de nuestros ahorros. Afortunadamente el alto mando está haciendo una pasantía y parte de la plata que hemos gastado la recuperaremos con su sueldo. Del resto seguiremos limpios como talones de lavandera.

Mientras tanto, sigo buscando trabajo, no sólo en Italia y si no se me da nada pronto, me tocará una de vuelta a la patria en Junio. Y gracias a la gran fuga de cerebros ocasionada por la revolución bonita (gracias a Facebook me he enterado que más o menos la mitad de mis ex-compañeros de liceo y muchos conocidos de la universidad ahora viven en el extranjero), creo que podré conseguir trabajo sin mayores trabas. Por supuesto, me quedaría el tiempo suficiente para prepararme para dejar el país hacia donde pueda encontrar pastos más verdes. Pero ya veremos, lo importante ahora es defender la semana que viene.

Para finalizar, me queda decir sólo que estoy de vuelta en estas lides blogueras.

PD: he agregado un widget de Twitter, con la información que coloque brevemente cuando esté on-line y aburrido.
PD2: si alguno de mis pocos lectores está interesado en hablar conmigo, entre los widgets que posee este blog está uno, a mano derecha, llamado plugoo: con él pueden chatear libremente conmigo cuando aparezca que estoy en línea.

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lunes, diciembre 31, 2007

Fin de año.

Hoy es 31 de diciembre, ya se está acabando el año 2007 y un nuevo año 2008. Es, como se estila decir, una época de reflexión, un momento en el cual se evalúa lo que se ha hecho durante el año que termina y se proyecta lo que se hará en el nuevo año.

No puedo decir como la canción que el año viejo me ha dejado cosas mu buenas, como "una chiva, una burra negra, una yegua blanca y una buena suegra". Por el contrario, este año ha sido particularmente difícil para mí: problemas con mi tesis, mi salud y la burocracia italiana; así como ciertos problemas económicos (las becas no son muy buenas en Italia) y un alto grado de incertidumbre. También nos llegó una nueva compañera de oficina directamente desde Maracaibo, la cual me cae particularmente mal1. Afortunadamente, es mutuo, y además somos lo suficientemente civiles como para no molestarnos mutuamente, ¡un punto más para el civismo y las buenas maneras!.

Por supuesto, también hay cosas positivas: mi esposa y yo nos llevamos cada vez mejor; a nuestras familias les va bien dentro de lo que permite la crisis. En lo personal, llegué a la conclusión de que soy ateo, no un agnóstico, ni un cristiano. Con todo, este año no nos ha tratado mal.

Para el año que viene tenemos muchas incertidumbres: fin de la tesis y del doctorado; búsqueda de trabajo; permanecer en el extranjero o regresar al país. Mi gran preocupación actual es mi tesis: ¿terminaré todo lo que me hace falta?, ¿será un trabajo decente?, ¿podré publicar algo relacionado con ella?. Dudas e incertidumbre, así veo el 2008 para mi esposa y para mí. Espero que estas dudas se aclaren lo más pronto posible (defiendo en marzo).

Deseándole a todos por igual un feliz 2008 y un futuro lleno de alegría y prosperidad, me despido por este año. Ya el año que viene nos traerá nuevas cosas sobre que hablar. Desde Milán, me despido.


1El hecho que alguien sea de mi país no hace que me sea simpátic@ automáticamente.

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lunes, mayo 28, 2007

Emigración (II). Cuando eres un ciudadano de segunda...

Ciudadano de segunda, es más, de tercera. Es así como me siento en este preciso momento. Y esta tristeza es la que me lleva a escribir este pequeño post sobre la condición de ser un inmigrante, y por tanto, carecer de ciertos derechos. Pensaba escribir una continuación del post del fin sábado, pero eso lo dejaré para otro momento. Ahora hablaré de un problema personal.

Como extracomunitario residente en Italia, me veo obligado todos los años a renovar el llamado "Permesso di Soggiorno" (Permiso de Residencia). Dicho permiso es la constancia de la legalidad de tu estadía en este país, y debe ser renovado ANUALMENTE. Es decir, no basta con que al momento de solicitar la visa llevaste un fajo de documentos estableciendo qué vas a hacer, cómo te vas a mantener y dónde vas a vivir, sino que debes reportar dichos documentos (los mismos que llevaste al Consulado en tu país) a las autoridades de inmigración cada vez que vas a renovar el susodicho permiso. Y éste debe ser renovado ¡cada año!, no importa que los documentos que llevaste expliquen que vas a estudiar por tres años y tus gastos serán cubiertos con una beca de la misma duración, no importa que hayas llevado esos papeles cuando sacaste tu primer permiso y cuando lo renovaste la primera vez. NO. Debes volver a llevarlos, año tras año para asegurarse de que tú estás haciendo eso para lo que viniste. Pero lo peor no es eso, lo peor es que cada vez que vas a ser la renovación eres visto con desconfianza, te obligan a hacer colas enormes y debes esperar el tiempo que al servicio migratorio italiano le dé la gana de darte la renovación.

En mi caso, el 19 de febrero de este año metí mis papeles para la renovación de dicho permiso, y es ahorita que me dan una cita para llevar algunos documentos que me faltaban (a pesar de haberlos metido cuando hice la solicitud). Dicha cita es par el 14 de junio, casi 4 meses después de haber introducido los papeles. El problema con esa fecha es que yo debo ir a una conferencia en Francia la semana próxima y como mi permiso no ha sido renovado, no puedo salir del territorio italiano. Lo peor que era una conferencia donde YO iba a presentar un artículo. Así es, no iba como oyente, sino como orador.

Cuando veo esto, no puedo dejar de recordar cuando me tocó renovar mi residencia en Inglaterra: 1 día, si iba a la dirección principal en Londres. UNO. Mientras que a mi esposa cuando le tocó, lo hizo por correo (como hicimos acá) y tardó 3 semanas. ¡TRES!.

Así que bueno, gracias Estado Italiano por ser tan ineficiente y en vez de mejorar el sistema para hacerlo más veloz, te has dedicado a hacerlo más lento.

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miércoles, octubre 25, 2006

Problemas de Investigación.

Cuando el trabajo de uno consiste en llevar a cabo una investigación de carácter científico siempre hay pequeños escollos de carácter práctico que te vas encontrando en el camino. Y no me refiero a problemas inherentes al trabajo científico en sí, tales como que la teoría y la práctica no coincidan, la falta de tiempo para llevar a cabo un trabajo, la falta de reactivos, el que hayan muchos caciques y pocos indios, las tareas fastidiosas que todo el tiempo deben llevarse a cabo, etc., etc., etc. Estos problemas que nombro pueden ser similares a los que se encuentran en cualquier trabajo, el detalle está cuando hay dos problemas que no son estrictamente relacionados con tu trabajo los que comienzan a molestar, en mi caso hablo de dos problemas fundamentales: uno práctico y otro teórico.

El problema práctico es el siguiente: tenemos un aparato, un potenciostato, con el cual llevamos medidas de impedancia electroquímica (similar a aquella observada en circuitos electrónicos) para caracterizar superficies. Hacia mediados de este año tuvimos un problema con el aparato: en ciertas frecuencias se observaban saltos que no seguían la tendencia general del aparato. Dichos saltos no estaban relacionados con los sistemas caracterizados, porque éstos se repetían en las mismas frecuencias independientemente de que estuviéramos estudiando. Eso nos llevó a mandar a reparar el aparato, el cual estuvo mes y medio fuera del país (lo repararon en Holanda), y cuya reparación costó sólo €1500. El detalle es que ahorita nos está dando el mismo problema, y tengo que ponerme a recopilar datos experimentales, llevar a cabo los diagnósticos del caso y ver si la empresa que lo vendió se hace responsable, es decir, vean en verdad que pasa y que lo reparen. No puede ser que vengo yo a trabajar con el aparato ese y esté comenzando a dar el mismo problema por él que se pagó anteriormente.

Mi segundo problema, de carácter teórico, se refiere a unas simulaciones que debo llevar a cabo para dilucidar el mecanismo con el que actúan los inhibidores de corrosión con los que trabajo. El detallazo es que no puedo acceder al programa que uso para hacer dichas simulaciones desde mi computador y por ello dependo de la persona que me está ayudando con éstas. Y para más INRI, esta persona me dijo a finales de septiembre que no podía usar su computadora hasta noviembre porque tenía mucho trabajo atrasado, y por tanto no podía contar con ella, que comprendiera. Frustración...

De lo que se desprende que me siento algo frustarad porque estoy teniendo problemas con mi investigación que no dependen de mí sino de factores externos, incluso ajenos a la propia investigación, si partimos del hecho que el aparato estaba funcionando bien cuando yo empecé y que la persona que me iba a ayudar ya se había comprometido conmigo. Es en estos momentos cuando uno mienta madre y quisiera estar trabajando en algo rutinario y ladilla, y no en el emocionante mundo de la investigación científica ... Lo peor es que no puedo culpar a nadie (errar es humano, más humano es echarle la culpa a los demás) salvo a mí mismo por haber decidido meterme en este paquete. Gajes del oficio le llaman a esto.

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