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domingo, febrero 03, 2008

La Caída...

Hace un par de semanas cayó el gobierno Prodi, para ser exactos el 24 de enero. ¿Por qué cae?, bueno, para ponerlo en las palabras de la cómica/humorista1 Luciana Littizzetto:
"(Este) es el único gobierno que cae porque un ministro no se siente suficientemente amado por sus colegas."(Video original, en italiano: acá y acá)

Esta frase se debe a que entre el 16 y el 17 de enero pasado, un juez de la región Campania (la región de Nápoles) puso en arresto domiciliario a su esposa, cuñados, suegro y demás familiares por tráfico de influencias. Esto hizo que los parlamentarios de TODAS las tendencias políticas le dieran su solidaridad al ministro2, por supuesto eso demuestra el enorme rabo de paja que tienen los parlamentarios italianos (más información, acá).

El jueves 16 de enero, Mastella, después de las muestras de solidaridad hecha por sus colegas parlamentarios, exigió al gobierno una declaración oficial de solidaridad con él para el lunes 21 de enero, de lo contrario él y su partido político (UDEUR) se retirarían del gobierno, haciéndolo caer. ¿La razón?, pues, el se sentía perseguido por la magistratura, no porque el fuese un criminal (ver nota 2) sino por sus creencias políticas. Sí, el hombre es un caradura.

Pero, si uno lo piensa con calma, ¿por qué un partido político en su totalidad ofrece una solidaridad inmediata a uno de sus miembros, por muy importante que éste sea?, ¿por qué obligar a los otros partidos dentro de la coalición gobernante a apoyarlo porque sí?. Es simple, toda su familia es miembro del UDEUR. Toda. Todas las personas incriminadas no sólo son parientes del ministro, sino que son miembros importantes de la dirección del UDEUR. Solidaridad por partida doble (más información acá)

Obviamente, la coalición no cedió a esto porque una cosa es un apoyo no oficial, y otra muy distinta es hacerlo a través de una moción. Lamentablemente, el señor Mastella es de los que hacen ofertas que no pueden ser rechazadas, y eso lo demuestra la renuncia en masa de todos sus parlamentarios (con la excepción de uno solo), provocando la caída de Prodi.

Lo más impresionante es que a muchos comentaristas políticos, esto lo ha tomado por sorpresa, dado que el UDEUR es un partido de centro: es de izquierda cuando gobierna la izquierda y de derecha cuando gobierna la derecha. Muchos se esperaban que los partidos de la llamada "izquierda radical" (esos que no se han dado cuenta que el muro de Berlín cayó), críticos a las pocas reformas de mercado hechas por este gobierno (muchas más que las llevadas a cabo por los liberales de Berlusconi) y a cualquier iniciativa que implicase la disminución del tamaño del estado. El hecho es que a lo largo de este gobierno, el señor Mastella se ha amenazado en varias oportunidades de irse si no seguían sus órdenes ideas.

Las consecuencias de la caída del gobierno Prodi son simples: no va a pasar nada. Los mismos políticos que han estado gobernando el país desde hace ya varios años continuarán gobernándolo. La novedad es que ahora no se sabe si habrán elecciones anticipadas o se formará un gobierno de transición para redactar una nueva ley electoral3. La gente de Berlusconi quiere que se vaya a votar de inmediato, creyendo que obtendrá los beneficios de la actual ley electoral, a pesar de haberse avocado a la reforma de dicha ley, diciendo que era algo urgente. Por otro lado, tenemos al presidente de la república (así, en minúsculas) Giorgio Napolitano, convocando a un gobierno de transición, liderado por el presidente del senado, Marini, con la tarea de llevar a cabo dicha reforma.

En fin, habrán cambios, el gobierno pasará a la derecha, pero las caras seguirán siendo siempre las mismas. En pocas palabras, nada nuevo bajo el sol.

P.D.: la mayor parte de los enlaces en este post, van a la edición en inglés del blog de Beppe Grillo, cómico y cyberactivista genovés. Si lo leen con cuidado, podrán encontrar una muy buena visión de lo que es la política italiana.

1Hago la diferencia entre cómico y humorista: el primero es el que te hace reír, mientras el segundo es el que te hace reír pensando (basado en la definición de Laureano Márquez).

2Mastella está siendo investigado por la Procuraduría italiana por malversación de fondos, así como la desaparición de unos fondos europeos. Este individuo, además, hizo valer su poder como ministro de justicia para: 1) desacreditar al magistrado encargado de llevar a cabo las averiguaciones del caso; y 2) cambiar y amonestar a dicho magistrado. Recomiendo googlear "de magistris", "why not", mastella. Encontrarán toda la información del caso, con algo de suerte también en español. Un buen resumen(en inglés) puede ser este post del blog de Beppe Grillo: TNT? Why not?.

3Casi dos años de gobierno y no han podido reformar la actual ley. Ahora la pregunta es ¿por qué hay que reformar la ley electoral italiana?, simple, la actual ley electoral selecciona partidos pero no candidatos, es decir, se vota por colores lo que permite que la nomenclatura de estos partidos sea quien decida quienes son los miembros del parlamento, no el ciudadano.
El otro punto de esta ley electoral es que la coalición vencedora obtiene un premio de gobernabilidad, es decir, si no se tienen los votos necesarios para llegar a una mayoría calificada sino digamos al 50.000000001%, la coalición vencedora vendrá premiada con los diputados que necesite para formar gobierno.

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domingo, octubre 28, 2007

Censura en Internet.

El gobierno ha dado muestra, una vez más, de su deseo de controlar el acceso a la información por parte de sus ciudadanos. Lo pretende hacer mediante una ley que obliga a todos aquellos que posean un blog a registrarse en una organización gubernamental creada ad hoc, pagar una cuota de inscripción, y formar parte de alguna casa editorial, sea mediante contrato o formando una (con los gastos que esto conlleva). A su vez, los bloggers se verán obligados a controlar el contenido de sus blogs, no sólo a nivel de contenido sino también mediante comentarios porque podrían ser sometidos a demandas por difamación e injuria, incluso por contenidos que no son de su autoría. Este intento por censurar la información que circula en Internet, en particular aquella producida y/o distribuida mediante blogs no es llevado a cabo por gobiernos formalmente dictatoriales como el de Birmania, que cortó todas las líneas al exterior durante las manifestaciones ocurridas recientemente; China, donde los blogueros son obligados a dar su nombre al gobierno, y en donde se ejerce la represión contra éstos; o Arabia Saudita, país en donde el gobierno ha creado un directorio obligatorio para todos aquellos que blogueen desde el interior del reino. No, esto no ocurre en la Rusia de Putin o en la Cuba de Castro, sino en un país supuestamente democrático, en donde existe el Estado de Derecho, separación de poderes y se respetan las leyes. Un país que miembro de la Unión Europea y está dentro de los ocho países más industrializados del mundo. Estoy hablando del país desde donde escribo estas líneas: Italia.

El pasado 12 de octubre, el gobierno del Primer Ministro Romano Prodi propuso una ley para regular el sector editorial, la cual fue hecha con la finalidad de promover el "pluralismo informativo,..., entendido éste como la libertad de informar y el derecho a ser informado", así como "enriquecer la producción y la circulación de productos editoriales"[1], según reza su artículo primero. La realidad es que esta ley trae como consecuencia la restricción de la libre circulación de ideas en vez de su promoción. ¿Cómo hace esto?, pues, definiendo de una forma sumamente vaga y amplia lo que es un producto editorial, incluyendo productos discográficos, audiovisuales y, por supuesto, blogs; y simultáneamente poniendo al mismo nivel empresas editoriales y ciudadanos comunes, es decir, blogueros.

Lo primero lo hacen en el Artículo 2, inciso 1 de dicha ley (la traducción es mía)[1]:

"Por producto editorial se entiende cualquier producto hecho con la finalidad de informar, formar, divulgar y/o entretener que esté destinado a ser publicado, independientemente de la forma en la que éste es hecho y el medio con el cual éste es difundido."

Ergo, prácticamente cualquier cosa, con la excepción de "aquellos productos editoriales destinados a la información de carácter empresarial, sea para uso interno o público", y de los productos discográficos y audiovisuales que no son manejados por esta ley(Artícolo 2, inciso 2). Con una definición tan amplia cualquier cosa que sea publicada en Internet en Italia es considerado un producto editorial, y sometido a la jurisdicción de esta ley. En otras palabras, el resto del articulado sólo debe garantizar al Estado el control sobre la publicación de contenidos, tanto en Internet como a través de otros medios.

Para poder controlar que se publica, los creadores de la ley definen que es actividad editorial de una forma lo más amplia posible, por supuesto:

"Por actividad editorial se entiende cualquier actividad dirigida a la realización y distribución de productos editoriales, al igual que todo lo relativo a la publicidad que contenga." (Artículo 5)

En pocas palabras, cuando publique este post, estaré llevando a cabo una actividad editorial, y cualquier publicidad que mi blog pueda contener entra dentro del interés de la ley. Como se puede notar, el aire se está enrareciendo con olor a impuestos.

Y para completar el círculo, en el Artículo 6, inciso 1 se crea un "Registro de Operadores de las Comunicaciones" (ROC), en el que están obligados a inscribirse "todos los sujetos que ejerciten una actividad editorial", o sea yo. Pero no hay que temer, porque dicho artículo fue concebido con el fin de garantizar "la transparencia, la libre competencia y el pluralismo". El Estado siempre nos ha garantizado la libertad de pensamiento, ¿verdad?, más cuando está en manos de gente con orientación socialista, ¿cierto?. Porque a pesar que la inscripción en el ROC no se vea como un gran escollo, existe el problema de tener que dar nombre y apellido, perdiendo la ilusión del anonimato, además del pago que conlleva la susodicha inscripción, que no debería ser tanto, sólo los timbres fiscales y esas cosas. ¡Aaah! pero es que ahí no acaba la cosa, porque lo que no es tan evidente son las consecuencias que trae el susodicho registro: como hago un producto editorial (escribo y publico un post), soy considerado una editorial; y como tal debo registrarme, sacar mi partida IVA y todo eso, porque quiero ser independiente, no un empleado. Y si soy una editorial, la ley me obliga a contratar un periodista colegiado como director de ésta para que se haga responsable de lo que aquí se escribe. En otras palabras, mi blogcito es cerrado por falta de fondos porque no puedo cumplir con la ley. Pero eso no es todo, como puedo ser considerado mi mismo editor, mi blog debe cumplir con las normativas que hacen referencia a la difamación e injuria del Código Penal Italiana, artículos 57 y 57 bis:

Artículo 57: Delitos cometidos por medio de impresos periódicas.
Salva la responsabilidad del autor de la publicación y exceptuando los casos de concurso, el director o vice-director responsable, el cual no ejercita sobre el contenido del impreso dirigido por él el control necesario a impedir que por medio de la publicación se cometan delitos, es castigado, a título de culpa, si un delito es cometido con la pena establecida para ese delito, disminuida proporcionalmente no mayor de un tercio.

Artículo 57 bis: Delitos cometidos por medio de impresos no periódicas
En caso de publicaciones no periódicas, las disposiciones que en el artículo precedente se aplican al editor, si el autor de dicha publicación es desconocido o no imputable, serán aplicadas al impresor, si el editor no es indicado o no es imputable [2].

En otras palabras, el dueño de un blog es responsable de los comentarios escritos en éste. Touché libertad de expresión.

La aplicación de esta ley, como dice el cómico, activista político y bloguero Beppe Grillo [3], provocaría el cierre de la gran mayoría de los blogs publicados en Italia, incluido este servidor. Este proyecto de ley ha levantado una gran polvareda en la blogósfera italiana, no sólo por ser un proyecto que cercena la libertad de expresión en vez de reforzarla, sino que además muestra la ignorancia de los burócratas la casta que dirige este país de lo que es el mundo moderno [4] : "[Italia] es una nación de políticos octogenarios elegidos por jubilados de 70 años. Todos los demás son irrelevantes".

Pero lo peor no está en que quieran protegernos cercenando nuestros derechos, sino que cuando tratan de sacar las patas del barro, empeoran las cosas, tal como lo hizo el autor de este proyecto de ley, Ricardo Franco Levi, quien al ser consultado sobre los problemas para los blogeros que ésta presenta dijo [3]:

No corresponde al gobierno establecerlo. Será la Autoridad para las Comunicaciones a indicar mediante su reglamento, cuáles sujetos y cuáles empresas tendrán que registrarse. Y el reglamento llegará sólo cuando la ley sea discutida y aprobada por las Cámaras [del Parlamento]"

Por supuesto, el señor Levi usa "Pilatos, ¡su jabón de manos!". Lo más triste es que esta ley fue hecha entre gallos y medianoche, a espaldas de los italianos. Pensando en silenciar a ciertos blogueros incómodos, como el ya citado Grillo (de quien hablaré en otro post), y de ciertas manifestaciones en contra de la casta que gobierna esta país, nacidas en la red.

Lo triste es que cuando estas personas (me refiero al señor Levi) son cogidas con las manos en la masa, no sólo responden con evasivas, sino que proponen nuevas cosas que pretenden subsanar sus errores, pero que hacen que metan la pata aun más profundamente, como es la reforma al artículo 7 de esta ley, cuya versión reformada dice:
"Se excluyen de la obligación de inscripción al ROC los sujetos que acceden a Internet u operan en Internet bajo forma o con productos, como sitios personales o a uso colectivo que no constituyan una organización empresarial de trabajo (las negritas son mías)"

La gran pregunta es "¿qué se entiende por organización empresarial del trabajo?"[5]. Explico un poco la pregunta: la frase original es "organizzazione imprenditoriale del lavoro". La palabra "imprenditoriale" en italiano significa tanto ser emprendedor como ser empresario, es decir, no existe la distinción que hay en español. Es ahí donde está el detalle, porque dentro de esta organización se pueden englobar la publicidad y venta de productos on-line, así como foros, blogs grupales y ¡hasta la misma Wikipedia! [6]

Toda esta obsesión de control es señal de una sola cosa: la casta se está dando cuenta que el acceso de los ciudadanos a la información los hace más libres. El cambio (para usar una expresión de Kareta) a infociudadanos ha hecho que los políticos se den cuenta que no pueden manejar las masas a su antojo. El control que ejercían en el pasado está disminuyendo, y tienen miedo por no estar en capacidad de adaptarse a los nuevos tiempos. La muestra de esto fue el V-day (del cual hablaré cuando hable de Grillo).

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sábado, junio 09, 2007

Ellos y Nosotros.

Ellos son los violentos, los agresores. Nosotros no, nosotros somos pacíficos, somos las víctimas.

Entre ellos y nosotros hay extremistas radicales, sólo que a los nuestros los perdonamos fácilmente porque están del lado correcto de la historia.

Ellos son manipulados, son títeres, no representan al pueblo. En cambio nosotros somos el pueblo, somos independientes, representamos sus intereses.

Nosotros representamos el progreso, la evolución; ellos son el retraso, la involución.

Ellos mienten, nunca dicen la verdad ni hablan sobre los verdaderos problemas que aquejan nuestra sociedad. Nosotros, al contrario de ellos, siempre decimos la verdad y nos ocupamos de los problemas de la sociedad.

Nosotros somos solidarios, ellos egoístas.

Ellos son los culpables, nosotros inocentes.

La verdad es que nosotros no somos tan distintos de ellos, y que ellos no existirían sin nosotros, por la sencilla razón, aunque nos guste o no, ellos y nosotros... somos todos.

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viernes, marzo 02, 2007

Crisis Italiana.

Había pensado en hacer una entrada resumiendo la crisis que existe actualmente en el gobierno italiano y que llevó a la renuncia y reconfirmación del Primer Ministro Romano Prodi, pero afortunadamente me topé con este excelente artículo publicado en Perfil.com (y que vi originalmente en El Independent) en el que el autor, Jorge Castro, habla un poco de la historia reciente italiana y como se incubó la crisis actual, de la cual la renuncia Prodi es sólo un acto más de esta mala comedia. Lo reproduzco en su totalidad. ¿Comentarios de mi parte?, creo que lo dejaré de tarea para el lunes ;).

El mundo cambia, Italia no

Por Jorge Castro
Perfil

La economía italiana creció 2% en 2006, la tasa más alta de los últimos 6 años; se había expandido 2,3% en 2000, y luego había ingresado en una etapa de estancamiento casi completo: no creció en 2003 (0%); aumentó 1,1% en 2004, y tampoco creció en 2005 tras haberse derrumbado un punto en menos de un año. En estos 6 años, el producto industrial italiano cayó 6,1%.

Italia ha sido en los últimos 15 años el país de menor crecimiento de la Unión Europea, por detrás de Alemania. Su competitividad internacional es cada vez menor por la estructura predominante de sus unidades económicas (pequeñas y medianas empresas), que intentan competir sobre la base del bajo costo laboral en sectores sometidos a una brutal competencia global (textiles, calzado, muebles) proveniente, sobre todo, del Asia-Pacífico (China, India, Bangladesh).

Más del 2/3 de sus trabajadores industriales se desempeñan en firmas de menos de 100 empleados, mientras que en Estados Unidos son el 37% y el 31% en la República Federal Alemana.

Italia, que sobrepasó el PBI británico en 1987, tiene hoy sólo 80% de la riqueza del Reino Unido; y su productividad es negativa en los últimos 3 lustros; su economía, además, perdió su tradicional instrumento de recuperación de competitividad, la devaluación. Se lo impide la incorporación al euro en 1998; por eso aumentan los costos y disminuye, en términos absolutos, su presencia en los mercados mundiales. La deuda pública fue 108% del PBI en 2006; y el déficit fiscal asciende a 5% del producto, 2 puntos por encima del límite establecido por el Tratado de Maastricht. Por eso, más del 25% del gasto público se destina al pago de los intereses de la deuda.

Los datos demográficos son convergentes con los económicos: 24,5% de la población tiene más de 60 años y la tasa de natalidad es negativa. La Segunda República Italiana ha sido así sinónimo histórico de estancamiento, disminución y envejecimiento de la población, y de pérdida de competitividad. El sistema que la precedió (Primera República: 1946-1992) fue, en cambio, una historia de éxito económico y estabilidad política. Los gobiernos de la Primera República fueron breves, pero con el mismo personal político e iguales partidos. Los primeros ministros se repetían a la cabeza de las coaliciones gobernantes 10, 11 veces (Giulio Andreotti); y la coalición de 5 partidos estuvo siempre hegemonizada por la Democracia Cristiana (DC), a lo largo de más de 50 gabinetes. El sistema fue estable porque estuvo encuadrado por dos “macrodecisiones”: la incorporación a la OTAN (1949) y el ingreso al Mercado Común Europeo (Tratado de Roma, 1957); por eso los gobiernos de la Primera República tuvieron sólo una agenda política doméstica. La inserción en el mundo se presumía. La Primera República era un sistema estable pero congelado, porque el principal partido de la oposición, probablemente mayoritario después de la Segunda Guerra Mundial, el Partido Comunista Italiano (PCI), estaba excluido del poder por definición, en el contexto de la Guerra Fría y de la incorporación a la OTAN. No había ni podía haber alternancia en el poder.

El resultado es que el régimen se mantuvo en el poder casi 50 años, y creó, inevitablemente, su estructura de financiamiento (“Tangentopolis”).

Son los años del “milagro italiano”, en los que la economía crece 8, 9, 10% anual, sobre la base de los bajos costos laborales y a través de un extraordinario aumento de la productividad, surgido de la migración masiva del campo (“Mezzogiorno”) a las ciudades del Norte.

Tras 15 años de estancamiento y decadencia, se aproxima en Italia el momento de la verdad. El sistema político no muestra capacidad de cambio endógeno: o hay crisis externamente provocadas, o continúan y se profundizan la parálisis y la decadencia.

El colapso de la Primera República no se debió a una movilización moral contra la Tangentopolis sino al fin de la Guerra Fría y a la desaparición de la Unión Soviética. Cayó la URSS (1990-1991), y súbitamente se despertó la indignación contra el sistema de financiamiento, vigente, notoriamente, desde 1950.

Esta semana, tras 9 meses de gobierno, renunció el primer ministro Romano Prodi, del Polo del Olivo (centro-izquierda); cayó por el voto en contra de dos senadores de su coalición; ahora lo probable son elecciones anticipadas, de inmediato o a través de un “intermedio técnico” que modifique el sistema electoral. En ese caso, las encuestas indican un triunfo de Silvio Berlusconi y su coalición de centro-derecha, La Casa de las Libertades. Berlusconi gobernó cinco años por segunda vez (2001-2006), el gobierno de mayor duración desde 1945. En esos 5 años no hubo cambios de fondo, de ningún tipo, y la decadencia se profundizó.

El mundo cambia, Italia no.


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