lunes, noviembre 15, 2004

Experiencias en Italia V: Una visita al Consulado.

Mi hermosa patria, la República Bolivariana de Venezuela, tiene tres consulados (oficiales) en la bella Italia: uno en Nápoles, otro en Roma, y (¡adivinen!) uno en Milán. Hay otros 3 ad-honorem en Florencia, Gènova y Boloña, pero no vienen al caso. El hecho es que tenemos un bello Consulado cerca de donde vivo ^_^: a solo 10 minutos caminando de mi casa o 5 en autobús. El consulado es chiquitico, atiende previa cita y está ubicado en un sitio de los más "chic" (no, donde yo vivo no es chic, es más bien un rancho disfrazado de edificio).



La mayoría sabrá que un consulado es un pequeño pedazo de territorio nacional en suelo extranjero, donde impera el sabor local, es decir, venezolano en este caso. Tan en Venezuela te sientes que para sacar un documento tardas toda la mañana, para que te respondan el teléfono tardan una hora, y cuando te responden, no saben contestar a tus preguntas. ¡Y no sólo eso!, cuando vas al sitio, ves que la Cónsul llega tarde los viernes, como le grita y llama la atención a los empleados, el personal está incompleto, trabajan tres y sólo viene uno, la cónsul se arrecha si ladillas mucho, y com odie, pierdes toda la mañana en hacer una tontería. Aunque viendo las cosas con perspectiva, esto hace que una visita al Consulado de Venezuela sea una aventura, no como ir a los Consulados de Australia o Canadá, donde te solucionan las cosas en 5 minutos, cosa aburridísima, porque no hay emoció, no hay reto; para el que está acostumbrado a lidiar con las burocracias venezolanas e italianas, ir a estos consulados es una experiencia similar a querer matar un toro y tener que ir contra un novillo, decepcionante. En cambio en el de Venezuela, no importa si eres venezolano o extranjero, sientes que debes luchar, que cada cosa que suceda puede echar atrás tu diligencia, que debes tener contigo cada papel, cada documento (con fotocopia y en duplicado), porque nunca sabes si te va a hacer falta. Una experiencia única.



Por supuesto, encuentras diversos tipos de gente esperando: el que quiere hacer negocios (e hizo la cita con un mes de antelación) y está desde las 8:30 AM y no lo atienden; quien quiere renovar pasaportes y sólo necesita la firma de la cónsul y son las 10:00 AM y ella no llega; quien tiene que validar un documento y no sabía que necesitaba un sello de la Prefectura de su región; y el tradicional, que mienta madre, pierde la paciencia (craso error) y dice que esa mierda no sirve para un carajo, mienta madre y se va, diciendo que "este país del coño no sirve para nada". En fin, un pedacito de Venezuela, donde puedes ir cada vez que sientas nostalgia.



K-2


1 comentario:

  1. No sabes cómo me recordaste mi experiencia con el Consulado de Chicago cuando yo vivía en esa ciudad.

    Me tocó renovarme el pasaporte, y las peripecias que tuve que pasar para poder sacarme uno nuevo son de antología -- y no porque hubiera los problemas como los de ahora acá en Venezuela, que "no hay material", sino que la incompetencia de los empleados del Consulado era de esas de antología -- no sabían ni los recaudos que hacían falta. Hasta me acuerdo que había un viejito Chino que no hablaba ni papa de Castellano, renovándose también el pasaporte Venezolano...y yo lo tuve que ayudar, porque en el Consulado no daban pie con bola...unreal...

    Definitivamente, el 'sabor' Venezolano no se pierde en el exterior; por más que uno se aisle, siempre le toca una aventura como estas para recordarle a su país.

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