viernes, octubre 13, 2006

11 de Octubre...¡FELIZ CUMPLEAÑOS A MÍ!

Pues sí, en un acto de total egocéntrismo de mi parte procedo a felicitarme públicamente por haber llegado a los 30 años de edad. A partir de este momento mi decadencia como ser humano vivo no hace otra cosa que acelerarse. Es el momento de hacer más ejercicio. Listo: sigo haciendo unos 10 km diarios en bicicleta, lo cual sirve para mejorar mi condición física. También es el momento de comer sano. Listo: como ensalada casi todos los días y estoy comiendo más fruta, menos dulces y frituras. Podría beber más vino, ya que eso es saludable también. Listo: se dice que se debe beber una copa de vino tinto cada día, yo ya voy por la del 15/09/2010.

Así que bueno, un año más en el que me hago más viejo y no sé si más sabio, eso el tiempo lo dirá. Por lo pronto la crisis de los '30 no me ha pegado tanto (mi esposa se ríe a carcajadas diciendo cuan falso es esto último), aunque lo que me ha molestado es la falta de felicitaciones por parte de mis panas. Me explico: muchos de mis amigos me han mandado e-mails de esos servicios on-line para recordar fechas importantes como cumpleaños. Todos los he llenado y enviado a sus respectivos dueños, ¿para qué?, para perder mi tiempo miserablemente porque nadie me ha enviado una puta felicitación. Entonces es cuando me pregunto, ¿para qué coño me envían eso?, ¿para hacerme perder el tiempo?, yo siempre envío un correo el 11/10 felicitándome a mí mismo y a mí esposa (cumple el 01/10) porque sé que nadie se va a recordar o a estar pendiente. Porque para decirle al mundo lo estupendo y maravilloso que es el día en que yo nací, basto únicamente yo. Para recordarle a la gente el maravilloso ser humano que soy, puedo hacerlo yo. Incluso, para hacerles tener presente cuan modesto y humilde soy, y de cuanto son afortunados de tenerme como amigo, y que deberían darse con una piedra en los dientes por eso, estoy yo, y no tengo porque esperar hasta mi cumpleaños para eso (che, ¿quién dijo ego?). Así que bueno, me felicito a mí mismo, deseándome lo mejor y recordándome cuan maravilloso soy.

- Gracias K-2.

- De nada K-2, sabes que para mí siempre serás el número 1.

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miércoles, octubre 11, 2006

¡Por amor!



Viendo esta foto me parece que se le debería agregar unas cosillas, tú sabes, como para ponerla más completa:

  • "Por amor a mi familia, la he dejado que haga con Barinas lo que le ha dado la real gana.

  • Por amor al ejército, mi gobierno no se ha molestado en investigar a nadie implicado en casos de corrupción en el Plan Bolívar 2000.

  • Por amor al poder, quiero poder ser reelegido indefinidamente.

  • Por amor se ha utilizado la Lista Tascón para negarle sus derechos a algunos ciudadanos.

  • Por amor, mi gobierno ha permitido un aumento considerable en la liquidez monetaria provocando inflación.

  • Por amor al libre comercio, he propuesto un control de cambio y de precios.

  • Por amor al campo me he hecho de la vista gorda con las invasiones.

  • Por amor a mis súbditos seguidores, hago cadenas cada vez que quiero y hablo por horas los domingos, así saben de mi gran obra política.

  • Por amor al prójimo, mi gobierno no ha hecho nada para frenar el hampa.

  • Por amor dejamos que se cayera el viaducto.

  • Por amor y consideración al bienestar del pueblo hemos entregado las obras de infraestructura a destiempo y chucutas.

  • Por amor hemos apoyado a la dictadura con más años en América.

  • Por amor a nuestra historia hemos tergiversado lo dicho y hecho por nuestros próceres."


Etc., etc., etc. Panita, si eso es con amor, ¡coño, no nos quieras tanto!

Imagen tomada de "The Devil's Excrement".

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jueves, octubre 05, 2006

Ni que fuera monedita de oro... II

Volviendo al punto de la lista negra de To2blogs, Ramón tiene un interesante post sobre el asunto en el que resume la mayor parte de las reacciones que esta característica de To2blogs ha generado. Dentro de éstas aparece la posición de este humilde blogger, que puede ser resumida en "¡qué ladilla poner en la lista negra a alguien!", pero una de las cosas que no había notado era que había gente que se molestaba por aparecer en alguna. Cojamos eso, y pensemos un poco sobre este tema, es decir, molestarse por estar en una lista negra.



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Suficiente meditación. Comienza la paja.

Creo que los psicológos son los que dicen que la gente reacciona ante una situación traumática pasa por 4 fases: rechazo, enojo, depresión y aceptación (no me crean much, esto lo saqué de la revista MAD). Como verán, emocionalmente hablando, esto implica trabajo y puede ser aplicado ante algo tan simple como que te pongan en la lista negra:

  • Rechazo: "mi blog es muy bueno, nadie tiene por qué ponerme en la lista negra. Además soy supersimpático". El hecho que no te insulten por lo que escribes no significa que le caes bien a la gente, ni que escribes siquiera medianamente decente. Significa que alguien que pueda detestar lo que escribes no te ha leído aún. O simplemente no ten considera digno de aparecer en su lista de blogs actualizados.

  • Enojo: "¿quién es el CDM que me ha puesto en su lista negra?, ¿POR QUÉ COÑO SI NO LE HAGO NADA A NADIE?, ¡QUIERO SABER QUIÉNES SON ESOS MALDITOS!". En este momento el individuo, herido en su ego, clama venganza hecho una furia.
  • Depresión: nuestro individuo acurrucado en posición fetal en la ducha de su casa mientras desgarra las paredes grita entre sollozos "¿¡POR QUÉ!?, ¿¡POR QUÉ A MÍÍÍÍ!?, si yo no me meto con nadie, si soy buena gente... ¡BUAAAA!". Obviamente he exagerado pero por ahí van los tiros.

  • Aceptación: "Bueno, es hora de poner a otros en ¡la mía!. ¡BUA JA JA JA!". Nuestro individuo ha entendido eso de que "shit happens", y continúa con su vida.
Como verán hacer todo eso es una ladilla: tienes que pasar por el trabajo de arrecharte y desarrecharte, y a lo mejor él que te puso en la susodicha lista lo hizo porque simplemente nunca te lee y considera que ver tu blog actualizado no tiene sentido.

Hay dos personas que me tienen en su lista negra y tres entre sus favoritos, y mi blog es leído por unas 46 personas el día en que publico algo nuevo, para después decaer. ¿Voy a darme mala vida por eso?, teniendo tantas cosas más importantes que hacer, por las cuales tampoco me doy mala vida. No chico, ¡qué fastidio!, (bostezando) ¡qué desgaste emotivo!.

Y más fastidioso aún es poner a alguien en mi lista negra, porque implica abrir su blog, leerlo, notar que no me gusta y después ponerlo ahí. Es más fácil meter uno que me guste en Bloglines, total ese sí que lo voy a leer.

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lunes, octubre 02, 2006

Ni que fuera monedita de oro...

Hace un tiempo me inscribí en To2blogs, y entre las funcionalidades que tiene está la llamada "lista negra". Dicha función te permite, o mejor dicho, te impide ver cuando un blog que no es de tu gradimento es actualizado. Dicha función se debe basar en el principio en que la repulsión que provocan aquellos blogs al aparecer en la lista de actualizados es tan grande, y es tal el desprecio que sientes hacia ellos, así como hacia el autor del mismo, que sólo verlos en la lista de actualizados es un insulto hacia tu persona. O algo por el estilo.

Cierto que todo el mundo es libre de hacer lo que quiera, pero pónganse a pensar: el poner en la lista negra a alguien implica hacer el esfuerzo de señalar que dicho blog no te gusta, cuando simplemente ignorárlo es más fácil y/o requiere menos esfuerzo. Porque yo lo veo así, después de descubrir que dos personas me tienen en su lista negra: luego de molestarse en leer uno o dos de mis posts, han decidido que mejor que ignorarme es decirme que no les gusta mi blog. Realmente les debí haber desagradado.

Pero eso me lleva a otro pensamiento: al menos no caen en la actitud masoquista de algunos lectores (incluído yo) que leen blogs con los cuales simplemente no comulgan y en vez de ignorarlos o dejarlos de leer, tienen que refutar cualquier pendejada que el autor escriba. Es algo de pensar: ¿qué es mejor estar en la lista negra o ganarte un troll?. Una duda nada más.

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Adaptación

Después de una visita de 3 semanas en el continente europeo, mis padres tomaron hoy el avión de regreso a nuestro país, Venezuela. De estas 3 semanas sólo 5 días no los pasaron conmigo, sino que fueron de viaje a España, específicamente a Barcelona y Madrid. En estos días fuimos a las ciudades que nombré en mi post anterior (Roma, París, Londres, Venecia, Florencia y Milán). Este viaje de mis padres me permitió notar como es difícil adaptarse a situaciones nuevas y como uno no está preparado para ver ciertos cambiamentos. Clarifico: mis padres nunca habían venido al viejo continente y la última vez que salieron fuera de Venezuela fue hace más de 20 años a Curaçao, Puerto Rico y Miami. Desde ese entonces mis padres sólo habían ido una vez a Cúcuta por unos días a comprar cosas de cuero. Es decir, no se habían sumergido en la experiencia que significa estar en una cultura totalmente distinta a la nuestra. Como podrán imaginar, mis padres no son ningunos jovencitos y ya son, aunque no lo quierean, bastante conservadores y con poca capacidad de adaptación.

El primer shock que recibieron fue a nivel del desplazamiento: cambiar el carro propio por el transporte público no fue fácil. En primer lugar porque cada vez que no se cuenta con un carro en la casa, mis padres se mueven en taxi, los cuales son increíblemente más asequibles en Venezuela que en Europa. Dígamos que mi madre aceptó a regañadientes usar trenes y metro sólo cuando le dije que una carrera podía llegar a costar entre €30 y €40.

Otro impacto estuvo en el café: no encontraron ningún sitio donde hicieran el café como les gustaba, salvo algunas excepciones en Italia donde se quejaron de lo fuerte del mismo. Porque la variedad de nuestros cafés (con leche, marrón claro u oscuro, grande o chiquito, etc.) no son del todo compatibles con la variedad italiana (macchiato, capuccino, café, etc.), francesa o inglesa (¡puaj!).

Y ya que hablo de café, fue difícil explcarles que en Italia, como en casi toda Europa (digo casi porque no sé si en otros sitios es así), las panaderías sólo venden pan. Quien haya ido a una panadería venezolana sabrá que estas no están muy lejos de ser minimercados.

Ni hablar de los precios de todo, especialmente en Londres, lo que hizo que mis padres se lamentasen de lo devaluado que está el bolívar y como su papel moneda tenía más valor como papel higiénico. Aunque la sorpresa mayo fue descubrir que los precios de la ropa eran similares o más baratos que en Caracas, lo cual hizo que de sus bocas salieran mentadas de madre al actual gobierno y a los anteriores, así como a los comerciantes venezolanos: los primeros por incompetentes y los segundos por especuladores.

Fue interesante oir sus opiniones, sobretodo lo referente a la política venezolana y su visión del futuro: la salida de Venezuela está en Maiquetía. Mis padres hablaban con temor del gobierno Chávez, de como cada día los impuestos y las leyes ahorcan a la gente y que los únicos que parecen que están mejorando su calidad de vida son los militares y los fanáticos chavistas (en la zona de Alto Prado donde viven, la mayor parte de los nuevos vecinos son militares o gente que trabaja de una forma u otra con el gobierno). Incluso mi madre decía que debía tener cuidado con lo que decía, el tono y de frente a quien lo decía debido a que nunca se sabe que va a pasar. De hecho, una de sus preocupaciones era nuestra re-adaptación a Venezuela: de poder salir tranquilamente a caminar por la calles de Milán a estar mirando para todos lados con miedo de ser asaltado, o la dificultad para conseguir trabajo y un largo etcétera.

Y es esa readaptación la que me preocupa: ¿podremos hacerlo bien o seremos como mis amigos que aun hoy ven con el rosa de la nostalgia el tiempo que hemos estado en Europa olvidando lo malo que pasamos acá?; una vez cumplido el tiempo exigido por Fundayacucho, ¿permaneceremos en nuestro país o iremos a otras tierras en busca de mejores oportunidades?. Sobre todo porque uno piensa que el proyecto (si es que alguna vez ha habido algo remotamente similar a un proyecto) de país que presenta el actual gobierno no incluye a quienes no nos sentimos representados por él. A mí esposa y a mí nos da un poco de miedo, porque como dije, a pesar de no tener mucho, a pesar de estar técnicamente pelando bola, acá en Europa vivimos con una cierta comodidad que vemos lejana allá en Venezuela. Todo es cuestión de adaptación. Y, tristemente el ser humano se adapta a todo, incluso a condiciones de vida que cree intolerables.


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jueves, septiembre 28, 2006

Regresando... una vez más.

"La famiglia è come gli stivali: più sono stretti più fanno male"
Proverbio italiano.

Después de tener abandonado el blog por unas semanas, vuelvo otra vez. ¿La razon de esta pausa?, pues he estado ¡de viaje! una vez más. Esta vez con mis viejos, quienes vienieron desde el otro lado del charco a visitar a su retoño y a conocer a la vieja y racista xenófoba abierta Europa. Viajamos por París, Londres, Venecia, Roma y Florencia en sólo 15 días, ergo, estamos muertos. Pero debido a mis deberes, y los de mi esposa, como estudiantes de doctorado tuvimos que dejar de acompañarlos esta semana (además nuestros fondos tampoco lo permitían), y ellos partieron a España a visitar Barcelona y Madrid, para luego volver este viernes para despedirse de su bebé, y salir el 2 de octubre. Este ha sido un viaje increíble que me ha permitido descubrir plenamente el significado del dicho "él que se casa, casa quiere". Quiero a mis padres, pero no puedo pasar mucho tiempo con ellos, porque empiezo a perder la paciencia y porque detesto sus "críticas constructivas". En fin...

De las cosas que observé y noté gracias a ellos están:
  • El Metro de París. Posee una cantidad gigantesca de niveles y subníveles y casi ninguna escalera mecánica lo cual hace difícil el viaje para aquellas personas con problemas motores (mi madre no puede subir muchas escaleras). Una verdadera ladilla.


  • Louvre. Para mí ir a París es ver el Louvre, sin él, la visita es incompleta, aburrida e insufrible.


  • Notre Dame. ¿Y qué le ven a ese piaso de iglesia?, ni es monumental, ni está bien decorada y los vitrales no son una gran cosa. Victor Hugo, ¡qué buen publicista eres!.


  • Eurostar. Nada de especial, creo que por eso es tan arrecho técnicamente hablando. Parece un tren común y corriente, y no notas cuando entras y sales del Canal de La Mancha.


  • Londres. No vuelvo a llevar más nadie a Londres: no es culpa mía que la ciudad sea cara, superpoblada y gris. Con mi madre y mi cuñada (ella vino en enero) ya son dos que me dicen que Londres no les gusta. ¡PUES A MÍ SÍ ME GUSTA!, ¡NO TENGO LA CULPA QUE LA GENTE LO QUE QUIERA ES VER TIENDAS!.


  • Hotel Carbigoe (o Park) en 101 Belgrave Rd. Londres. El peor hotel en que he estado en toda mi vida. La palabra basura le queda grande. La atención es una porquería. Si quieren pagar para sentirse degradados, ¡vayan a ese hotel!.


  • Venezia. Excelente.


  • Murano. Todo bellísimo, todo carísimo.Cry 2


  • Florencia. Para aquellos que no lo sepan, aparte de ser la cuna del Renacimiento, en Florencia se hacen artículos de cuero de alta calidad y no siempre baratos. Si quieres ir de compras y nada te gusta, no te quejes de que la ciudad es cara y que no tiene nada que ver porque no pudiste entrar a ningún museo.


  • Roma. Más de dos mil años recibiendo turistas, ¿algo más qué decir?Winking 5.


  • Coliseo. Una ida a Roma sin ver el Coliseo, es una visita incompleta. Primera vez que voy a Roma y no lo veo.


  • Vaticano. Basílica de San Pedro, Capilla Sixtina, Estancias de Rafael, ¿algo más que decir?.





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viernes, septiembre 08, 2006

Vacaciones en Eslovenia III (¡y fin!)

Para terminar mis aventuras en Eslovenia, sólo me queda la última parte: el retorno. Después de haber sido impactados con el nudismo, haraganeado en el hotel, y disfrutado de Ljubjana, nos quedaba retornar a casita. Lo que no sabíamos era que dicho retorno iba a ser la parte más traumática del viaje.

Ese día nos levantamos a las 6:00 AM porque nuestro tren salía a las 8:00 AM, y teníamos que pagar nuestra estadía. Afortunadamente, la recepción del hotel abría a las 7:00 AM. Puntuales, llegamos a las 7:00 y notificamos que nos íbamos y que queríamos pagar, cosa que ya habíamos querido hacer el día anterior pero la caja estaba cerrada. Una vez en el sitio, ¡la tarjeta de crédito no pasa!. La recepcionista repitió la aoperación con idénticos resultados: nada. Después nos pregunta: "¿tendrán otra tarjeta?". Nosotros dijimos que no, que esa era la única, pero que de todas maneraas probaríamos con el cajero de la esquina. Ya habíamos probado la tarjeta en el cajero y había funcionado perfectamente, tristemente, se cumplió la Ley de Murphy ("si algo puede salir mal, saldrá mal"): la tarjeta no pasó. Probamos con la tarjeta de débito, la cual si pasó pero sólo nos permitía pagar la mitad del precio del hotel. Nerviosos, apesadumbrados y todo eso, vamos a desayunar. Obviamente, no disfrutamos del desayuno...

Cuando regresamos a la recepción, la recepcionista nos dice que se comunicó con el banco y parece que era un problema por parte de ellos, y que ya fue solucionado. Pasamos la tarjeta, y... ¡MILAGRO!, ésta pasó y pudimos pagar lo que nos faltaba. Ni cortos ni perezosos regresamos a nuestra habitación, cogimos nuestros peroles y nos encaminamos a la estación de trenes. Con velocidad y maestría, nos acercamos a la taquilla, compramos los tickets y nos vamos a esperar la llegada del tren, confiados en que iba a llegar a tiempo, debido a que los otros trenes que habíamos tomado se habían caracterizado por ser extrapuntuales. Suficiente para confiar, ¿verdad?. ¡Error!, "si algo puede salir mal, saldrá mal": el tren vino con una hora y media de retraso. Afortunadamente, mi esposa estableción conversación con una señora y su nieta que por esas casualidades del destino hablaban ¡ITALIANO!: la señora era de la región fronteriza con Italia y la niña lo estaba estudiando en la escuela, lo cual nos permitió hablar con el controlador para ver que podíamos hacer. Tuvimos la hiper-suerte: el controlador habló con la gente en Ljubjana para que el tren que debíamos tomar para Italia fuese parado hasta que nosotros llegáramos. Yo, desconfiado, no me lo creía. Pero sí, con sólo 30 minutos de retardo llegamos a la estación de Ljubjana, cambiamos de tren y arrancamos a Venecia. Todo salió a pedir de boca.

Para finalizar, al momento de cruzar la frontera italiana, los policías eslovenos volvieron a mirarnos con extrañeza, lo que nos obligó a mostrarles, antes de que dijeran cualquier cosa, nuestros permisos de residencia ("permesso di soggiorno"), lo cual hizo que nos ignoraran, y siguieran con las otras personas. Como cosa curiosa unas españolas que estaban al lado de nosotros les pidieron que les sellaran sus pasaportes para así demostrar que habían estado ahí. Del lado italiano, misma táctica, aunque revisaron mejor el papel.

Y después de un susto y haber pasado unas 12 horas viajando, llegamos a Milán. ¡Hogar, dulce hogar!.

PD: Incluyo este pequeño video que tomé debajo del castillo de Ljubjana, justo en las bases. Muy interesante como convirtieron una gruta en una pequeña obra de arte.




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