jueves, enero 26, 2006

José Vicente Ayer...

Leyendo The Devil's Excrement, me encuentro que hacen a esta perla del Vice cuando aún no lo era:
Veracidad de la información.

El tema está sobre el tapete. Es abordado sistemáticamente por el Gobierno de forma que podría ser calificada de sospechosa. Por qué? Porque siempre los gobiernos cuando tratan la materia informativa y cuanto tiene que ver con la libertad de expresión, lo hacen de manera interesada. Con propósitos poco claros. Se proclama, constantemente, que se respeta la libertad de expresión, mas en la práctica hay omisiones, presiones sospechosas y manipulaciones de variada índole. Cuándo actúa el Ejecutivo para afectar la libertad de información? Cuándo lo hace el Poder Judicial? Cuándo hay relación entre uno y otro, y cuándo se entrelazan las tendencias hostiles a la libertad de expresión? En Perú, hoy, el propietario de la televisora Frecuencia Latina, Baruch Ivcher, fue despojado de la nacionalidad peruana porque ese medio mantiene una línea de crítica al gobierno de Fujimori y a ciertas conductas de las FAN. Claro, el Gobierno lo desmiente y atribuye la decisión a un acto meramente administrativo. En Argentina el asesinato del periodista José Luis Cabeza involucra a grupos económicos próximos al presidente Menen y éste guarda silencio o traza un débil deslinde que nadie cree. Entre nosotros ya son muchos los casos planteados. Una demanda por difamación de Juan José Caldera -hijo del Presidente- contra el periodista zuliano Argenis Arienzo; el hostigamiento policial a Alfredo Peña; la demanda contra Brando y El Globo; las actuaciones en contra de William Becerra y Reporter; los autos de detención contra el reportero Miguel Arcángel (conducido esposado al tribunal como un delincuente) y el director de El Mundo, Oscar Pont; presiones sobre emisoras de radio y plantas de televisión, en fin, un conjunto de hechos en los que los poderes que intervienen se pelotean responsabilidades, pero donde siempre las bajas las ponen los comunicadores y los medios. Quién determina la veracidad de las informaciones, y acaso no se está utilizando la figura de la difamación como punta de lanza contra el periodista a fin de amedrentar y silenciar? La veracidad no la determina el Gobierno ni la oposición. Yo diría que tampoco el medio y el propio periodista: la determina la opinión pública, que en Venezuela está más atenta y experimentada de lo que se suele pensar. Sin embargo, desde altas posiciones de poder, esa opinión pública suele ser desestimada, y de ahí el rechazo que encuentra su diaria conducta.
Una vez leí por ahí: "¿quieres conocer como es realmente alguien?, dale poder". Como que ya te estamos conociendo JVR, como que ya te estamos conociendo. El artículo original lo ven acá.

2 comentarios:

  1. Todo es un juego de intereses. Leyendo tu blog y como estás en Italia me acuerdo cuando salió el libro "El Vaticano contra Dios" a principios del año 2000 y cómo fue retirado y prohibido de las librerías por la influencia del poder de la Iglesia.
    En fin en eso de la información tenemos que estar curados de espanto.
    La gente olvida que en EE.UU hay ciertas prohibiciones sobre determinadas informaciones tomemos el caso de no publicar fotos de los ataúdes de los soldados muertos.
    Bueno, cordial saludo.

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  2. Off-topic hola Elmer, saludos, estaba por aqui viendo que tienes de nuevo.

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