martes, agosto 29, 2006

Vacaciones en Eslovenia II

En mi post anterior, hablaba sobre mi llegada a Eslovenia, junto con algunas primeras impresiones del sitio adonde fuimos, y del shock cultural que tuvimos. Bueno, luego de haber visto por unos días una gran cantidad de gente en pelotas en la zona sauna, la cual aparte de los saunas (dos turcos y cuatro finlandeses) también tenía su piscina termal para el relax; el haber sido alimentados en buenas cantidades por el restaurant del hotel, y básicamente dedicándonos a hacer absolutamente nada, mi esposa y yo decidimos ir a Ljubjana porque nos parecía que estabamos demasiado vagos y que valía conocer un poco más el país. El penúltimo día de nuestra estancia, agarramos nuestras cosas y armados con la cámara fotográfica y el horario de los trenes iniciamos nuestro viaje a la ciudad más importante del país: Ljubjana.

Conociendo Ljubjana.

Esta ciudad es fácil de llegar desde todo el país debido a que está en el centro del mismo, por lo que la mayoría de los coinciden allí. Desde donde estábamos nosotros, nos tardamos sólo 1 hora y 15 minutos en tren. Una vez en la estación, se puede ir a la oficina de turismo que se encuentra allí, donde te entregan gratuitamente toda la información que necesitas para conocer la ciudad: como moverse, mapas, sitios importantes, breves reseñas históricas, etc.

La ciudad es, en términos generales, bastante pequeña tanto en dimensión como en población: con sólo 242.000 habitantes, engloba casi el 10% de la población del país. A pesar de eso se observa que la ciudad es pujante y con bastante vida.

Puente triple y la Iglesia de la Anunciación Desde la estación de trenes hasta el centro histórico de la ciudad, tal como se ven en la foto, tardas unos 30 minutos caminando sin muchas prisas. Una vez llegado al punto de la foto, el renombrado (entre los eslovenos, al menos) Puente Triple (Tromostovje en esloveno, y no tengo idea como se pronuncie), junto con la Iglesia Franciscana de la Anunciación. Llegado a ese punto, uno puede seguir paseando a través de pequeños boulevares que circundan la zona, ir hacia la Catedral y la Plaza del Mercado, o caminar hacia el Castillo de Ljubjana. Éste se encuentra en el tope de una colina y está circundado por un pequeño distrito comercial, muy similar a como era el Boulevard de Sabana Grande antes de los buhoneros1. Nosotros decidimos ir hacia la Plaza del Mercado, básicamente porque queríamos comprar souvenires y helados2.

Mercado para Turistas Mercado para Turistas


Puerta de la Catedral de San NicolásLuego de pasear por la plaza, y comprar un par de pendejadas, nos pusimos a buscar la Catedral de San Nicolás. No tardamos mucho porque estaba en la plaza, el problema es qu estaba cerrada al público, por lo tanto no pudimos tomarle fotos a su interior, sino a su exterior. En especial me llamó la atención la puerta lateral que se ve junto a este párrafo. Viendo que no podíamos entrar, decidimos empujarnos hacia al castillo, lo cual más que un craso error fue un doloroso error: la cuesta es sumamente empinada y bastante larga, aunque el esfuerzo fue recompensado al llegar a la cima, desde se obtiene una muy bella vista de la ciudad, tal como se ve a continuación.

Castillo de Ljubjana

Una vez en el castillo, decidimos hacer uso de su restaurante y refrescarnos un poco antes de explorarlo. Ya más relajados, empezamos a explorarlo y descubrir su historia: éste se levanta donde estuvo en la antigüedad un fortín romano, y es durante la expansión del antiguo castillo durante la Edad Media lo que dió origen a la ciudad de Ljubjana. Es interesante hacer notar que este castillo tuvo una población permanente hasta hace poco tiempo, cuando sus habitantes fueron sacados de los apartamentos internos. Curiosamente, alrededor de éste se pueden observar casas y pequeños edificios donde aun vive gente.

Hoy en día el castillo está siendo restaurado, aunque pueden verse un paseo virtual por la historia del mismo, así como se puede subir a la torre para apreciar la vista. También posee un pequeño museo de Artes Plásticas, y es utilizado para llevar a cabo representaciones teatrales durante el verano.

Dragón del Puente de los DragonesDespués de revolotear en los alrededores, y ya cansados, decidimos volver a la estación de trenes para regresar al hotel. Pasamos por uno de los puntos más importantes de Ljubjana: el Puente de los Dragones, que no es más que un pequeño puente adornado con dragones de bronce, símbolo de la ciudad. Cierto que no es gran cosa, pero aparecía en la guía, así que teníamos que pasar.

Para terminar este pequeño relato sobre Ljubjana, no se puede dejar de hablar del responsable de la forma actual de la ciudad, el arquitecto Jože Plečnik, quien es nombrado a lo largo y ancho de toda la ciudad, como el responsable de darle su rostro actual. Incluso hay un monumento dedicado a él (que estaba en restauración cuando fuimos) y se pueden ver placas con su nombre en los edificios que hizo. Realmente el tipo es un personaje muy importante para los eslovenos.

De retorno a Laško, comimos un nutritivo kebab, y esperamos la llegada del tren. Tristemente en la estación no tenían periódicos internacionales, así que me aburrí un pelo mientras esperaba a que nuestro tren saliera. Bueno, si tenía periódicos y revistas internacionales: en alemán y croata, no siendo éstos idiomas que yo conozca.

Tips de Ljubjana.
  • La ciudad es pequeña, por lo que en dos días puede ser conocida en su totalidad.
  • Sus habitantes son amantes de las bellas artes: es la ciudad europea donde su gente gasta más dinero en arte per cápita, y es la única donde se venden más tickets para el teatro que para el fútbol.
  • Cuenta con diversos museos y siempre hay muestras nuevas. Hay un museo ubicado en una antigua fábrica de bicicletas de la era comunista y que parece ser el centro artístico de la ciudad (al menos así decían en el "Slovenia Times").
  • La oficina de turismo posee la mayor parte de su información en inglés, alemán, italiano y esloveno.
  • Para los amantes de los kebabs: se consiguen más o menos fácilmente, y son de muy buena calidad, al menos comparados con los que hacen en Italia.
  • A lo largo de los boulevares se pueden observar muchas pastelerías, en donde las tortas son bastante cremosas y sabrosas.
  • A diferencia de las agencias de viaje italianas, las eslovenas ofrecen vacaciones en los litorales rumano y búlgaro, y en Túnez. Nada de Grecia ni Sharm el Sheik.
  • En el mercado se encuentran varios puestos y restaurantes dedicados al pescado. De hecho, pareciera que los ljubjenses tienen debilidad por las sardinas porque las ofrecían en todas partes, a pesar de que la playa más cercana está a más de 100 km de distancia. Supongo que el río era, o es, muy rico en peces.



1Hace mucho, mucho tiempo en Sabana Grande ¡no habían buhoneros!, una vez vi unas fotos de esa época.
2Mi esposa y yo somos adictos al helado.

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1 comentario:

  1. Y en otros lados promocionan Crocia q a ellos les queda tan cerca :-) (Nadie es profeta en su tierra). Chevere el paseo!

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