domingo, septiembre 02, 2007

Impuestos en Italia.

Italia es uno de los países europeos con una de las más altas tasas impositivas, gravando, en algunos casos, hasta un 43% de las ganancias de una persona. También es uno de los países de la Unión Europea con una de las más altas tasas de evasión por parte de la gente. Para dar un ejemplo de esto, el propietario de mi apartamento me cobra un poco más (casi el doble) de lo que dice nuestro contrato de arrendamiento para poder evadir impuestos, además de cobrarlo siempre en efectivo para que no queden trazas de ese dinero. Este comportamiento evasor ha hecho que se forme un círculo vicioso en el que la gente inventa nuevas formas cada vez más ingeniosas para evadir impuestos, mientras que el gobierno los sube para poder compensar lo que deja de recaudar, hasta llegar al punto actual en donde el nivel de impuestos que se pagan actualmente ha hecho que tanto el gobierno precedente, como el actual, incluyan dentro de su agenda la disminución de los impuestos. La verdad es que es el ciudadano común, el pequeño burócrata o empleado de empresa, quien mantiene al estado italiano pagando sus impuestos. ¿Cómo?, muy simple, descontándolos directamente de la paga, mientras que los grandes dueños de empresas y los políticos más importantes evaden de una forma u otra el pago de éstos, dado que los primeros pueden pagarle a asesores financieros para evitar pagarlos, mientras que los segundos crean leyes y normas que los exoneran.

Ahora bien, todos estos impuestos entran dentro de la idea keynesiana de la redistribución de la riqueza, es decir, el estado retiene parte de tu dinero para poder llevar a cabo obras que nos deberían beneficiar a todos, tales como escuelas, vías de comunicación, hospitales y demás. También dentro de esta categoría se encuentran los subsidios a ciertas personas (naturales o no), el mantenimiento del aparato burocrático, pagarle los sueldos a los sacrificados líderes, etc., etc. etc. Esta idea sería muy noble si a los contribuyentes nos preguntaran si queremos que nos quiten esa plata, o si pudiéramos controlar esos gastos, o si el dinero que nos quitan no es desperdiciado. Todos sabemos que eso no es así. Al contrario, si el estado italiano fuese una empresa, deberíamos demandarla por incumplimiento de contrato, desperdicio de dinero y un largo etcétera, y que deberían devolvernos nuestro dinero. Eso, como bien pueden suponer, no es así.

El lector habitual de este blog ya se estará preguntando cuál es el punto de esta retahíla anti-impuestos, en la que critico la incompetencia del estado italiano1. La razón es muy simple: los diarios italianos han estado publicando diversos artículos y reportajes en los que se palpa el desprecio de los políticos italianos por la inteligencia de nosotros, los contribuyentes, independientemente de las ideologías que éstos representan.

En este caso, que me quiero referir es un pequeño inconveniente que tuvieron el Primer Ministro Romano Prodi y la Iglesia Católica debido a unas declaraciones que éste dio al semanario católico "Famiglia Cristiana" a principios de agosto en el que invitaba a la iglesia a poner su granito de arena en la lucha del gobierno contra la evasión. ¿Cómo?, usando la homilía dominical para recordarle a los fieles que es pecado evadir impuestos, o al menos que es mucho más ético pagarlos2. Estando en Italia, la respuesta no se hizo esperar tanto de la oposición como de quienes apoyan el gobierno, así como de la iglesia. No entraré en los detalles sobre lo que dijo la oposición, dado que los mayores evasores son de derecha (como Silvio Berlusconi, por ejemplo), pero algunos de sus miembros dijeron tildaron de loco a Prodi, así como dijeron que es mejor no meter a la iglesia en ese paquete. En cambio, me limitaré a traducir la contundente respuesta que dió el Padre Giorgio Murano dentro de las páginas de la ya nombrada revista:
"Querido Prodi, ¿tenemos que pagar para mantener vivas todas estas situaciones parasitarias?. ¿Y para favorecer el latrocinio que quita los bienes que deberían servir el interés público?. La Iglesia debe recordar a los ciudadanos el deber moral de pagar los impuestos. Pero también debe recordar a los administradores el deber de administrar el fisco en función del bienestar de la gente.

La Iglesia de una parte sabe que los impuestos deben ser pagados, de la otra tiene muchas dudas sobre la manera en que éstos son gestionados. Los "mass media" (sic) nos hablan constantemente de los privilegios de los políticos, los costos de la política, mucho de los cuales no son ni siquiera hechos públicos. De las catedrales en el desierto que han costado millones e inutilizadas, de las coimas que se deben pagar al partido o partidos de la criminalidad que incrementa terriblemente la estima de los costos iniciales. De los entes inútiles que continúan a vivir y de la creación de nuevos entes, de contrataciones clientelares, de la protección escandalosa a vagos incompetentes, de los enormes gastos militares."(La Repubblica, 9/8/2007, pag. 7)

Creo que es realmente ocioso agregar algo más, dado que este sacerdote resume en pocas palabras el descontento de quien vive en este país hacia el Estado, independientemente de su filiación política. Aunque cabe preguntarse: ¿qué es menos cívico evadir impuestos o desperdiciar éstos?



1Podría utilizar argumentos similares para criticar al estado venezolano pero yo no pago impuestos en mi país, los pago aquí.
2El gobierno actual promueve la doctrina que el civismo de una nación se mide en la cantidad de gente que paga sus impuestos: más gente paga, más cívico se es.

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1 comentario:

  1. en los típicos exámenes de conciencia tradicionales, se dice que es obligación pagar los impuestos justos, a contrario sensu, no los injustos!

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